¿Es malo Facebook?

Chamath Palihapitiya, ex-ejecutivo de Facebook… "Creo que hemos creado herramientas que están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad… Los circuitos de retroalimentación a corto plazo empujados por dopamina que hemos creado están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad. […] Creo que no os dais cuenta pero estáis siendo programados. […] Mis hijos no tienen permitido usar esa mierda".

Este es uno de los testimonios que recoge un artículo de Xataka. El denominador común: Facebook es malo. No voy a defenderlo yo, que llevo diez años aquí y les he puesto a parir un día sí y otro también, pero independientemente de su capacidad para hacer el mal, controlar nuestras mentes y vidas, ejem, ¿qué pasa con el libre albedrío? Somos mayorcitos. Lo de los chavales por supuesto no es ni discutible, si aprecias su salud mental, no deberían utilizarlo. Pero ni esta red social, ni ninguna otra.

Sean Parker, primer presidente de Facebook… "El principal objetivo de Facebook es retener la atención de las personas. El proceso mental que se ha empleado para la creación de estas aplicaciones, siendo Facebook la primera de ellas, es: “¿cómo podemos consumir la mayor porción de atención y tiempo posible de la gente?”. Sólo Dios sabe lo que le estará haciendo al cerebro de nuestros hijos."

Lo cierto es que nuestros problemas con el uso de las tecnologías vienen de largo. Son fáciles de usar, son atractivas, útiles, se convertirían en algo adictivo sin que nadie hiciera nada para que así fuera, heroína pura en vena, ¿quién puede resistirse? Tanto es así que acuñé el término cibercrastinación, cuando observé cómo los usuarios quedaban enganchados a las herramientas tecnológicas y malgastaban el tiempo, todo.

Justin Rosenstein, el creador del like… "Es habitual que los humanos creen cosas con la mejor de las intenciones y que éstas acaben teniendo, sin querer, consecuencias negativas. Ahora todo el mundo está distraído. Todo el tiempo."

No sé hasta que punto podemos culpabilizar a Facebook, por habernos convertido en unos yonkis de los likes, pero si acabamos con el tabaco, se demonizó el alcohol y un camello es perseguible por suministrar drogas, tal vez a Zuckerberg también algún día le pidan cuentas. Al fin su objetivo declarado, como el de Google, es dominar Internet. Y con ello la vida de todos y cada uno de los que en este momento teclean frenéticamente en un cacharrito digital.

 

 

Cómo borrar mensajes enviados por Whatsapp

Si alguna vez te has arrepentido o confundido al enviar un mensaje por Whatsapp, que sepas que existe la posibilidad de borrarlo en el teléfono del destinatario una vez enviado. Se puede hacer ya en la versión beta para Android de la aplicación. Hasta ahora solo se podía eliminar del propio teléfono, pero ahora se puede también en los dispositivos de los receptores. Eso sí, cuentas solamente con siete minutos para hacerlo, luego ya no será posible.

Para poder realizar esta acción, tanto tú como la persona que reciba el mensaje debéis tener la última versión de la aplicación, Whatsapp ya la ha liberado. Si no es así, no desaparecerá en el dispositivo del otro usuario.

El proceso a seguir es sencillo. Si tienes un Android: 

Tienes que abrir el chat que contiene el mensaje/s a borrar y presionar encima. Después hay que pulsar en la papelera para eliminar y ahí puedes elegir entre > Eliminar para todos, si quieres que desaparezca de todos los dispositivos, o > Eliminar para mí, que es la única opción que aparecerá después de pasados siete minutos.

El mensaje borrado quedará sustituido por otro: el mensaje fue eliminado, que aparecerá también en las notificaciones del contacto o contactos.

Si tienes un iPhone:

Abres el chat que contiene el o los mensajes que quieres eliminar y presionas encima. Una vez seleccionado pulsa la opción > Eliminar > Eliminar para todos.

Nuevamente aparecerá en el chat un mensaje que avisa de que se ha eliminado, que será visible para el receptor.

Whatsapp Business

Whatsapp presenta la versión beta de Whatsapp Business, aplicación de mensajería instantánea enfocada a empresas y organizaciones, con herramientas exclusivas que permitirán a las compañías conectar e interactuar con sus clientes de forma rápida y personalizada. Los usuarios tendrán la seguridad de estar tratando con una compañía porque todas pasarán por un proceso de verificación. Una vez superado se les asignará una insignia verde que diferenciará las cuentas de empresa de las que no lo son.

La aplicación empezará a probarse en breve con las empresas asociadas y dependiendo de la acogida se irán introduciendo nuevas funciones, como bots de inteligencia artificial y transacciones con la misma aplicación como ocurre con WeChat, la app de comunicaciones todo en uno, para mensajes de texto, SMS, MMS, llamadas de voz y video, momentos, fotos y juegos.

WhatsApp Business será gratuita para pequeñas y medianas empresas o negocios, aunque las herramientas e información disponibles serán básicas. Las empresas más grandes ofrecerán herramientas a través de las cuales los clientes podrán comprar, hacer seguimientos de transacciones realizadas, envíos o poner una reclamación. Por ello pagarán una cuota, aún por establecer, que permitirá que Whatsapp monetice sus servicios, algo que no hace actualmente con sus más de 1.300 millones de usuarios.

El programa piloto de verificación de perfiles ya ha empezado. La primera que ha participado es la aerolínea KLM, que ya ha publicado un vídeo mostrando todo lo que se podrá hacer a través de Whatsapp Business: comprobar el estado de una reserva, alertas para check-in, notificaciones sobre el estado del vuelo, o cualquier otro servicio adicional. Todo desde un mismo perfil de forma automatizada, en tiempo real, las 24 horas del día, desde cualquier lugar del mundo. 

En breve empezarán a verificarse más perfiles de empresas en esta aplicación. Será el cliente el que elija ponerse en contacto con ellas, Whatsapp no quiere que los usuarios reciban SPAM, por lo que existe la opción de bloqueo si se produce algún abuso y de reportar este hecho a la aplicación.

 

Marketplace, el espacio de compraventa de Facebook

Facebook no quiere perder la oportunidad de hacer la competencia a Wallapop y otros portales de compraventa entre particulares. Desde mediados de agosto está funcionando su espacio de venta, Marketplace, en el que se pueden ofrecer y comprar productos y servicios. Su uso es muy sencillo, el anuncio se inserta de la misma forma que en un grupo de ventas. Dispone de una barra en la que las búsquedas se filtran por palabras clave, categorías, horquilla de precios y localización del producto por cercanía al usuario.

En principio se trata de ofrecer productos que se encuentran cerca del usuario, aunque es posible cambiar la ciudad de búsqueda por otra. El usuario verá una fotografía con el producto, y al pinchar encima aparecen más detalles como la descripción, el precio, y el nombre y perfil de la persona  que ha insertado el anuncio. La comunicación entre vendedor y comprador se hace mediante un mensaje privado y también existe la posibilidad de guardar el producto y verlo después con más detenimiento. De momento la plataforma no ofrece método de pago propio. 

Este espacio ya funcionaba desde noviembre pasado en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Ahora además de en nuestro país, se puede utilizar en Austria, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza y Holanda.

Los vencedores de la competición digital

No podemos asegurar con exactitud qué nos deparará el futuro, pero si que se están produciendo los suficientes cambios cómo para tener una idea de por donde irán los tiros. Sobre todo en el área tecnológica y por ende, al mundo digital que ya abarca la totalidad del mundo.

Factores como la inteligencia artificial (AI), la automatización, la aparición de nuevas tecnologías transformarán aún más el mundo que conocemos. Será posible acceder a un consumo en el que los productos físicos y digitales estarán adaptados a las preferencias y necesidades de cada usuario, todo a la carta.

La distribución y entrega de los productos también cambiará sustancialmente. Los digitales los recibiremos de forma instantánea, segundos después de comprarlos. Los tradicionales, los tendremos en nuestras manos en espacios cada vez más breves de tiempo. Si vivimos en una gran ciudad es muy posible que en menos de una hora. Y en cualquier país desarrollado, el plazo no pasará del mismo día.

Las tareas se automatizarán y como consecuencia, se eliminarán millones de puestos de trabajo tal como los conocemos actualmente. Como contrapartida, se crearán otros nuevos, y si las cosas se desarrollan como debe ser, serán más de los que se pierden y de mejor calidad. 

Los empleos emergentes se darán principalmente en el sector tecnológico, algunos de cuello blanco, pero lo más habitual es que estén relacionados con la creación y mantenimiento de los sistema que se hayan creado a nuestro alrededor. No será una tarea complicada en aquellos países en los que ya se estén preparando para estos cambios y resultará algo más trabajososo para aquellos que todavía no hayan empezado.

Para quitarnos de encima el miedo que produce esta más que predecible redistribución del mercado del trabajo pensemos en el ejemplo que apuntaba Marc Andreessen, señalando que la llegada de los vehículos de motor parecía, a principios del siglo pasado, la debacle del transporte tradicional. Pero lo cierto es que no fue así, más bien fue al contrario, ya que se crearon muchísimos más empleos alrededor de esta industria, debido al crecimiento del volumen de personas y mercancías transportadas. Aumentó la necesidad de vehículos y con ellos la de personas que los construyeran, además de carreteras, y de todos los servicios alrededor de este negocio que se beneficiaron con esta expansión, ocio, cultura, comercio…

Los grandes actores del mercado seguirán creciendo, y la oferta de productos y servicios crecerá de una forma que ahora no podemos imaginar. A su vez, los pequeños productores podrán especializarse en productos más especializados y específicos. Y como ha pasado toda la vida, algunos serán siempre pequeños, y para otros será una ocasión para crecer.

Las sociedades con capacidad de educar a sus ciudadanos para estar siempre aprendiendo, para crear y buscarse la vida cuando hay cambios, serán las vencedoras de la competición digital.

¿Más tráfico es igual a más ventas en tu web?

Hay dos peticiones que escucho frecuentemente a los clientes: quiero una web dinámica y quiero atraer mucho tráfico. El primero es bastante más fácil de decir que de explicar, por lo que he comprobado. Y no hay dos casos iguales, para cada persona una web dinámica es algo diferente.

Pero lo que obsesiona a muchos clientes es atraer más tráfico hacia su web. Y esto pasa tanto con los más novatos que nunca han tenido una, como con muchos que han conseguido colocar su página en las primeras posiciones y hacer negocio con ella.

Que los primeros lo puedan ver así tiene algún sentido, que los que ya han conseguido vender estén anclados a ese tipo de planteamientos, no lo tiene y además suele ser un gravísimo error enfocar así el problema.

Veamos un par de ejemplos:

Tenemos una campaña de 1.000.000 de impactos. 
Un 5% hacen clic, 50.000, con un coste de 1 euro por por clic, 50.000 euros.
El 1% de éstos compra, serían 500, un producto que vale 100 euros, 50.000 euros.
La campaña, gastos generales u otros costes aparte, no ha generado ningún beneficio.

Ahora supongamos que realizamos acciones de mejora y que multiplicamos por dos los resultados:

Consegimos 1.000.000 de impactos.
Un 10% hacen clic, 100.000, con un coste de 50 céntimos, 50.000 euros.
El 2% compra, serían 2.000, el mismo producto de 100 euros, 200.000 euros.

¿Es el tráfico a lo único, o lo más importante a lo que se debe prestar atención? Obviamente no, porque mientras que en el primer caso solo cubríamos el coste de la campaña, en el segundo hemos obtenido un beneficio bruto de 150.000 euros.

Ahora supongamos que vamos un poco más allá y que en el segundo caso, además, definimos productos para llegar a más clientes, con lo que conseguimos multiplicar por dos, podría ser por mucho más, el número de ventas gracias a contar con un producto más barato.

De los 100.000 que han hecho clic, compra el 4%, 4.000.
El 90% de éstos compran un producto de 50 euros, 180.000 euros.
El 9% compran uno de 500 euros, 180.000 euros.
El 1% compran uno de 5.000 euros, 180.000 euros.

En este caso las ventas ascenderían a 540.000 euros con varias ventajas:
Has multiplicado por 8 el número de compradores respecto del primer supuesto.
Estás acumulando clientes que pueden contratar más adelante el producto B o el C.

Y aún hay formas de atraer a más clientes y conseguir mejores resultados. Pero para saberlas tendrás que torturarme o contratarme. De ser posible la segunda por favor 😉

Solo hay un caso en el que tiene sentido lo de buscar más tráfico: si tu web está superoptimizada. Pero aún así seguiría viendo la forma de afinar los procesos. Si tienes esta experiencia estoy seguro de que eres consciente de los sorprendentes resultados que consiguen algunas mejoras. Pero eres un experto y seguro que sabrás encontrar el equilibrio.

Ahora ya tienes la idea. Hay muchas razones para optimizar los procesos y no pelear solo por el tráfico, o gastar más dinero en publicidad sin más. 

 

¿Cuánto cuesta una página web? Depende

Vale, me ha salido un poco gallego, pero es cierto. Y depende fundamentalmente de dos factores: el proveedor y el tipo de página.

El primero determina las tarifas con las que trabaja y el tipo de encargos que puede realizar. Algunos solo hacen trabajos simples, otros no aceptan trabajos por debajo de una cierta cantidad. En Internet te encontrarás empresas que tienen un mínimo de 3.000 o 5.000 euros. Estos son buenos proveedores, tienen claro lo que ofrecen y lo que vale. Aunque para mi gusto un poco inflexibles, porque todos los trabajos no son iguales.

El segundo punto, el tipo de página que necesitamos, es si cabe más importante. Si bien estamos en una época en la que la presión económica es muy fuerte, lo cierto es que unos trabajos toman más tiempo que otros. Veamos algunos ejemplos reales:

Pongámonos que el proveedor soy yo, que me conozco bastante bien. Si me llega un cliente que me trae contenidos, fotos, logo y le vale con una web de una página, esto le puede costar incluso menos de 100 euros. Como dice una amiga más barato que en Marruecos 🙂

Ahora bien ¿qué sucede si no tiene los contenidos, si necesita alguna idea, si quiere que le ayudemos a mostrar su mejor cara y lo más importante de todo: orientar todo para que la web sea un instrumento de venta? Que vamos sumando, invertimos más tiempo, de personal más cualificado y el coste sube.

Una web básica con todas esas características se puede mover entre 500 y 1000 euros. Si añadimos programación, incorporamos módulos que ayuden a automatizar procesos, en resumen, hacemos todo lo necesario para vender más y ser más eficientes, el precupuesto normalmente se puede situar entre los 1.200 y 2.500 euros.

En cualquier caso lo fundamental en un proyecto web comercial, es crear algo que permita conseguir los objetivos. Da igual la cifra invertida si no funciona, no funciona, aunque hay bastantes más posibilidades de equivocarse con un proveedor barato.

 

La transformación digital es fácil ¿amas a tu cliente?

Me paso todo el tiempo haciendo básicamente lo mismo: inventando artefactos digitales. Buscando como hacer algo en lo que están implicados los usuarios y la tecnología, que no estamos seguros de que pueda hacerse, pero por alguna razón debe ser hecho. Un puzzle en el que suelen faltar piezas que deben inventarse. Cada día un nuevo reto apasionante.

Y eso en lo que ya llevo liado una temporada, más de 20 años, es un ejemplo de la transformación en la que acabarás también embarcado indefinidamente, a no ser que te dé por el autoconsumo de tomates y ver la vida pasar, que también es una buena opción. Si no es así, bienvenido a la transformmación digital, que la están llamando algunos. Para mí simple sentido común adaptado a los tiempos.

La transformación digital la oportunidad de las PYMEs

Y aunque estos temas tecnológicos puedan parecer incomprensibles, es mucho más fácil de lo que parece. Lo básico: la tecnología no va del hardware, el software o la última novedad técnica, va sobre todo de personas. De cómo los seres humanos sacamos partido de ella, de cómo interactuamos y de qué forma va a hacer más fácil tu vida.

Luego hay más, bastante más: por qué se eligen unas en lugar de otras, qué funciona mejor, qué es más adecuado en cada caso… Pero eso es como lo de los coches, no necesitas ser ingeniero para hacerlos, saber mecánica para repararlos y ni siquiera tienes que saber conducir. Con que sepas que existen diferentes tipos de vehículos de motor, que pueden llevarte de A a B es suficiente.

Entonces, si partimos de la misma regla de tres, llegamos a la conclusión de que el usuario es la pieza más importante de la transformación digital, aunque la tecnología tenga un papel tan importante en este momento, somos los individuos los que le damos sentido. Una participación, la del usuario, que para muchos será obvia, pero a menudo no se tiene en cuenta. Incluso se les olvida a las grandes empresas, tardan años en responder, y cuando lo hacen se equivocan una y otra vez. ¿Cuánto tiempo le ha llevado a El Corte Inglés creerse lo del comercio electrónico? Más de una década. Esta desorientación supone una enorme ventaja para tu pequeña o mediana empresa.

Los pequeños negocios y los profesionales, tienen un tipo de relación con los clientes al que no pueden aspirar las grandes corporaciones. Ellos tienen demasiado personal, infinidad de capas, más y más departamentos, estructuras rígidas que les colocan muy lejos de los consumidores. Algo que las PYMEs con su agilidad pueden aprovechar, y en estos tiempos merece la pena estudiar cualquier ventaja, porque los grandes están espabilando.

Esa es la actitud: estar pendiente de los usuarios. Todo el día y en todo momento. La tecnología nos ayuda, los sistemas nos permiten interactuar con ellos prácticamente 24 horas al día. Solo falta el empuje emprendedor de un líder con visión, tomar la decisión y ver como poner todo esto en marcha, con un enfoque lo más abierto posible.

Porque la vida está muy compartimentada. Los técnicos ven las cosas desde el prisma de la tecnología; los de marketing a menudo se centran demasiado en campañas, datos y métricas; mientras que los directivos y propietarios a veces se preocupan más las inversiones y los beneficios, que del futuro de sus negocios. Y todos tienen razón, al menos en parte, pero esto va de personas. Individuos especiales, únicos a los que no nos gustan las rigideces, que nos encajen o cataloguen, que nos digan cuándo o qué tenemos que comprar.

Los que rompen el molde podrán ganar, siempre que el cliente sea su principal prioridad. Los que no saben o no encuentran la forma, es hora de que busquen ayuda. Si estás cansado, todo esto te pilla a trasmano, tal vez sea el momento de dejar los negocios, y hacer caja, porque en el siglo XXI el poder del usuario irá a más, y el valor de las empresas que no sean capaces de atenderles irá a menos, puede que en cinco años ya no puedas hacerlo. Vender mientras puedes es también una magnífica estrategia.

El papel del usuario en la transformación digital

Hoy me postulaba para un proyecto y destacaba los que considero son los principales elementos de una transformación digital exitosa: los usuarios y las organizaciones. Y con las segundas me refiero sobre todo a las personas que forman parte de ellas. Da igual lo que vendas, lo que inventes y el dinero que inviertas en el proceso, si ambos grupos no están sintonizados no va a funcionar.

Me recuerdo escribiendo y contando cosas parecidas hace 10 ó 15 años. Y sigo encontrando parecidas resistencias, la impresión de que tampoco es para tanto y que no hay prisa, de que los clientes exigen mucho y pagan poco. Pues céntrate en lo que te cuenta el usuario, porque aún van a pagar menos y demandar más. Ellos tienen el control, la capacidad para comprar, son los que deciden y cuentan con ingentes cantidades de información, una miriada de herramientas para decidir a quién entregarán su dinero.

Y de todas las que tienen a su disposición sin duda la más importante es el conocimiento colectivo, muy diferente del de hace una década. Este conocimiento es lo que ha transformado en los últimos años la forma en que se hacen y entienden los negocios.

Que se espera de la organización en la era digital

La otra pieza en la transformación digital es la propia organización que quiere ganar dinero. En muchos casos se conforma solo con seguir adelante. Pues no es suficiente, hay que ponerse a la cabeza, superar a la competencia, para garantizar la continuidad de tu proyecto. Solo hay espacio para los que sepan desbancar al resto, conseguir sus negocios, absorberles.

El primer objetivo, y el más importante que debemos lograr en las organizaciones, es extraordinariamente simple de entender, aunque complejo de llevar a cabo. Se trata de poner el interés del usuario, sus necesidades, como la única meta que realmente importa para todos los que trabajan en el proyecto.

Hay organizaciones que tienen una mentalidad alejada del usuario, áreas enteras que tienden a ver al cliente casi como una irregularidad que distorsiona su actividad. Esto tiene que cambiar inmediatamente.

Y la forma de lograrlo es poner a todos en contacto con el cliente y que comprueben la evolución, que vean los resultados, que aprecien las ventajas. No es algo que se pueda conseguir de un día para otro, puede tomar incluso años, pero la tecnología está ahí para ayudar. La información también, hazla circular, que llegue a todos los departamentos. Todos deben ser responsables de la satisfacción del cliente, de ofrecerles mejores soluciones, de proponer nuevos servicios que no dejen espacio a posibles competidores.

Luego viene todo lo demás cómo organizar esa información, cómo distribuirla, participar de una forma más activa en los medios digitales, ver cuáles son las oportunidades, cómo podemos destacar, definir planes estratégicos, innovar, automatizar, etc. Todo lo que da forma a la estrategia para desarrollar tu identidad digital y que te transformará en un líder. 

Todo lo que necesitamos es amor

¿Te aman tus usuarios? Y tú, ¿estás enamorado de ellos? El amor no es algo con lo que se pueda engañar mucho tiempo ¿no crees? Pero si lo tienes claro y tu equipo está por la labor, has resuelto lo más importante.

Porque la transformación digital al fin y al cabo trabaja con el más analógico y emocional de las piezas, que compone el proceso de negocio: los seres humanos. Por eso el amor es un ingrediente tan importante.

Así que si tienes una PYME lo tienes fácil: el cliente primero, siempre primero. Enamórale.
    

¿Necesitas una buena imagen digital? VI-Destacar de la competencia

En este último capítulo hablaré de como destacar de la competencia. El resto que forman la serie los encontrarás aquí:

1 El mundo es digital
2 Tu imagen lo es todo, o casi
3 Conseguir nuevos clientes
4 Fidelizar a tus clientes
5 Mostrar el profesional que eres
6 Destacar de la competencia

Dicen que destacar de la competencia no es fácil. Sin embargo creo que esta es la parte más fácil y más efectiva sin ningún género de dudas. Si hacemos todo lo que he planteado en los puntos anteriores, si lo haces con el profesional adecuado a tu lado ¿crees que lograrás destacar? Te aseguro que sí.

La mayor parte de las empresas tienen una imagen que ya necesitaba una revisión antes de lanzarla y en algunos casos llevan años, incluso toda una vida, sin ningún cambio. Y por eso destacar es tan fácil: solo hay que ponerse a ello y hacerlo mejor, para superar a todos los que lo hacen mal.

Destacar no se trata de llamar más la atención, va de parecer una mejor opción que los demás. Y en eso hay que encontrar el equilibrio, ofreciendo una imagen atractiva, sí, pero la que encaje con el perfil de tu cliente.

Para el cliente destacarás cuando hagas algo que no hacen la mayoría: preocuparse de él y contarle menos de tu vida, que entre tú y yo, le interesa bastante poco.

Por eso, es un reto entregar la información adecuada desde la primera línea de tu boletín informativo, o en la primera frase de tu web. Algo a lo que debes dedicar el tiempo y el cariño necesarios.

Aunque tengas poco presupuesto puedes construir una imagen que te destaque. Y lo hará si cumple al menos los siguientes puntos:

  • Mostrar al profesional que eres
  • Ser fiable, y aún más importante parecerlo
  • Debe estar diferenciada
  • Presentarte de forma atractiva
  • Y sobre todo, ¡rentable!

¿Están por orden de importancia y dejo la rentabilidad al final? Sí, porque sin resolver las condiciones previas no habrá beneficios.

Cumplir estos objetivos es posible. Tener una buena imagen no cuesta mucho, siempre puedes ir de menos a más. Un profesional te ayudará a decidir como invertir mejor tu presupuesto. Lo que es muy caro es no tener la imagen que necesitas. Pero eso si te parece te lo cuento en una nueva entrega.

Mientras tanto agradecerte que hayas visto toda la serie y si necesitas ayuda con tus proyectos digitales, en El Super podemos ayudarte. Somos los de las tres Bes.

 

¿Necesitas una buena imagen digital? IV-Fidelizar a tus clientes

Este artículo se divide en seis partes:

1 El mundo es digital
2 Tu imagen lo es todo, o casi
3 Conseguir nuevos clientes
4 Fidelizar a tus clientes
5 Mostrar el profesional que eres
6 Destacar de la competencia

¿Cómo puedes evitar que tus clientes se echen en sus brazos cuando remodela su tienda, o cuenta con empleados atractivos y que aparentemente sirven mejores productos, que le entregan más valor?

Sea o no cierto lo que ofrece, ha conseguido captar la atención de tus clientes y eso no es bueno. Probablemente tendrás que hacer algo en tu negocio físico, pero las herramientas digitales también son la vía para conseguir batirle, además te ayudarán a dar forma al resto de tu estrategia. Y si no lo tienes claro o no te lo crees, pregúntame.

La fidelización es la clave

Hacer un cliente nuevo es mucho más caro que venderle a un cliente existente. Sé que a veces no hay tiempo material para hacer todo lo que debemos, pero los negocios que funcionan es porque tienen al frente a alguien que toma las decisiones. El negocio no debe decidir por ti.

Por ejemplo puedes mantenerles informados de novedades que les resulten interesantes. Contarles sobre esas nuevas madejas de lana que has recibido, las maravillosas características de la última colección de lencería, lo que se te ha ocurrido para sacarle más provecho a los viejos armarios o para dar unos años más de vida al coche. No están los tiempos para malgastar ni un céntimo, y al usuario le interesa cualquier oferta que objetivamente le beneficia.

Ojo, cualquier cosa que les beneficie a ellos, si les saturas con temas que no les resultan interesantes, dejarán de seguirte. Tienes que entregar la información adecuada a cada uno, recuerda que estamos saturados. Porque tú también estás hasta arriba de correos que no te interesan,¿verdad?

Revisar lo que ofreces, cómo lo haces, poner al día tu estrategia y mensajes te ayudará a estar más cerca de tus clientes. A través del mundo digital puedes establecer una comunicación con ellos, automatizarla y ser mucho más productivo. Es el único método para lograr objetivos ambiciosos con pocos medios. Al fin y al cabo esto trata de vender.

Tan importante como mostrar que tipo de profesional eres, es fundamental. Hablaremos de ello en la siguiente publicación. Si puedo ayudarte aquí estoy o en la web de El Super. Hasta pronto.

Imagen: US Department of Agriculture CC By 2.0