¿Se puede hacer frente a Amazon?

Por lo menos hay que intentarlo. Eso es lo que debe pensar el grupo Inditex, que no es ni mucho menos un comercio minoritario. Y ese será el cometido de Carlos Crespo, que trabajará al lado del CEO, Pablo Isla, para llevar a cabo la transición y digitalización de la empresa. Su función es importantísima y para conseguir su objetivo se hará cargo de varias áreas fundamentales en el negocio, como son la de Tecnología, Seguridad de la Información, Logística y Transporte, Asesoría Jurídica, Compras y Contrataciones y Sostenibilidad. Y se encargará de trazar la estrategia digital, que deberá estar funcionando plenamente en 2020. Este proceso se comenzó en 2012, con la optimización de las tiendas para adaptarlas a las nuevas tecnologías.

Una tarea impresionante para la que tendrá que ir colocando piezas enfocándose en el objetivo de digitalizar la empresa con la intención de no dejar que Amazon le coma su trozo del pastel. Porque el gigante llega a todos los sitios, con una oferta fuerte y competitiva y por supuesto, no va a dejar la ocasión de entrar también en el mundo de la moda, del que espera ser el primer distribuidor normal. Como en casi todo.

La única manera de hacer la competencia es que todas las tiendas de la empresa estén digitalizadas e integradas en el canal online. Inditex está ahora mismo presente en 96 mercados mundiales, y en su momento prometió llegar incluso a lugares donde no hubiera tienda física de la marca. Ahora el siguiente paso es derribar cualquier otra frontera y que su ropa llegue a cualquier lugar del mundo. Y si Inditex corre riesgos, con un negocio grande saneado y de gran potencial, el de las pequeñas y medianas empresas es brutal. Y ya lo dice el refrán: "Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar"…

Imagen: Amin

 

Google, Intel y Qualcom vetan a Huawei

Google ha vetado a Huawei, después de las presiones de Trump contra la competencia tecnológica extranjera, a la que considera una amenaza para la seguridad nacional. Esto significa que los propietarios de teléfonos y tablets de esta marca no podrán actualizar su sistema operativo Android, porque sencillamente no se podrán descargar apps o servicios tan habituales como Play Store o Gmail. Aunque Huawei ha asegurado que no afectará a los terminales que ya están en funcionamiento y que ya cuenta con un sistema operativo propio en caso de que esto ocurriera.

Reuters ha avanzado que todavía se están perfilando los detalles por parte de Alphabet Inc. y que Google dejará de colaborar con la empresa china en asuntos que requieran transferencia de hardware y software y en servicio técnico no público. 

Mientras, la compañía china también evalúa las consecuencias de esta decisión, que no por esperada deja de tener grandes implicaciones. Ya en 2012, en la administración de Obama, Estados Unidos abrió la primera investigación oficial a Huawei y ZTE, que acabó por tener su propio sistema operativo. 

Huawei está desarrollando la tecnología 5G, en la que ofrece servicios muy interesantes a precios muy competitivos. Trump también lleva tiempo acusando a la compañía de diseñar sus sistemas con el ejército chino, una amenaza para la seguridad nacional. De ahí el veto y las fuertes presiones para que sus aliados hagan lo mismo. Aún así, parece que al menos de momento, nuestro gobierno seguirá apoyando y facilitando un acuerdo bilateral entre la compañía china y Telefónica sobre el 5G.

Las implicaciones son importantes, por la incertidumbre que produce ahora mismo en los clientes actuales y futuros, las ventas, y por convertirse en una empresa poco atractiva para investigadores. De momento Intel Corp, Qualcom, Xilinc Inc y Broadcom no suministrarán chips a Huawei hasta nuevo aviso. 

Ahora habrá que ver las soluciones que ofrece la compañía, y las reacciones de las principales aplicaciones de Android, que son estadounidenses y podría haber alguna sorpresa.  

Imagen: GillyBerlin

¿Por qué los modelos convencionales de negocio tienen miedo del cambio digital?

Realmente cuesta más que explicarlo, entenderlo. Los negocios son algo vivo, que tiene que ir adaptándose continuamente a los cambios en el mercado, a los productos, los consumidores y ahora, además a la tecnología. O así debería ser, porque en contra de lo que pudiera parecer, es una asignatura pendiente. Se nota una cierta resistencia a la transformación que supone la digitalización y que permitiría como poco, automatizar procesos, reducir costes y aumentar la eficiencia. Cambios que pueden suponer un antes y un después, que resultan costosos por las decisiones que hay que tomar, pero que no son tan diferentes a las que siempre han tomado los empresarios. Las que han supuesto la supervivencia, la evolución y mejora de sus negocios, o la desaparición en otros casos.

Tal vez la transformación digital sea más costosa "mentalmente hablando", porque es otra dimensión. Puede ser. Hay que cambiar el chip, al menos contemplar otras opciones: introducir tecnología, redes sociales, páginas web, tal vez una tienda online y todo lo que conlleva, y estar siempre disponible para los usuarios, no solo en horario de oficina. Teniendo en cuenta además, que los clientes si están digitalizados y que su manera de buscar y comprar productos y servicios ha cambiado. Ya no se dan una vuelta por el barrio a ver que encuentran. Su barrio es Internet.

Y a pesar de saber todo esto, que la tendencia es ir a más, algunos aún insisten en permanecer al margen de un fenómeno que ni es friki ni una moda pasajera. El mundo digital es una realidad y crece y evoluciona exponencialmente. Y eso significa ni más ni menos que a los que permanecen ajenos, a los rezagados, cada vez le resultará más difícil incorporarse. Que si hoy están a dos pasos mañana a más del doble. Y no hay que olvidar que es uno mismo el que debe adaptarse a los tiempos, no al revés. No ahora, desde siempre ha sido así. 

¿Qué ocurre entonces? Tal vez es el problema es que llegados a este punto el empresario no sabe cómo iniciar esa transición. O que igual cree que el propio mercado lo regulará todo. Es posible incluso que permanecer al margen lo convierta en una rara avis que le de fama y popularidad precisamente por eso. 

La cuestión es que es fácil encontrar todavía negocios que ni siquiera tienen una página web, activa. Los datos hablan de que un 75% las tienen, aunque no siempre tenerlas significa que se les de algún uso. Y muchos de esos negocios tienen productos y servicios que cubrirían un nicho inexplorado, puede que poco rentables o deseables para grandes compañías, pero muy importantes para comercios pequeños. Pero no aprovechan la oportunidad.

Según datos del estudio de Siemens "España 4.0, el reto de la transformación digital de la economía", sólo un 38% de las empresas españolas cuenta con un plan de estrategia digital. Entre ellas, solo un 10% en el sector industria y un 15% en el de infraestructuras tienen una estrategia digital establecida. La presencia en Redes Sociales se limita al 21% y tan solo un 16% de ellas vende de forma online. Y es curioso, porque cuando uno abre un negocio su mayor necesidad y lo que le produce ganancias, es vender. Y existiendo la posibilidad de tener el negocio abierto de forma continua y hacer caja a cualquier hora, no se entiende muy bien que no se haga.

¿Qué será de estas empresas que ahora mismo subsisten pero que quedarán fuera del ecosistema digital?. Por no hablar de la cantidad de dinero y clientela que están perdiendo. Ahora aún es sostenible, pero en el momento en que sus clientes habituales no estén, vendrán las dificultades. El tema es salir del barrio físico y entrar en ese que se encuentra en la Red y abarca todo el mundo. Porque las consecuencias, como todos los que no se adaptan a los cambios, a un nuevo ecosistema, es inevitablemente desaparecer.

 

El futuro de Facebook es privado

Facebook ha tenido varios problemas serios con los datos de sus usuarios. Después de cada uno de ellos se ha insistido en que se trabajaba para mejorar la situación y que no volviera a ocurrir, aunque haya vuelto a hacerlo. 

El mensaje ha sido el mismo en la conferencia de desarrolladores F8, en la que además, se han presentado las novedades de la plataforma. Zuckerberg ha asegurado que están trabajando para que los datos estén seguros. 

Al margen de que eso pueda ser más o menos factible, el verdadero riesgo es que Facebook se convierta en un absorbente ecosistema de vida, que toda nuestra vida, social, profesional, laboral transcurra en esta plataforma. No hablamos de la vida que hay en el exterior, sino de que Facebook se encargue de cubrir todas nuestras necesidades. ¿Por qué? porque el día que se vuelva incontrolable o desaparezca, que puede ocurrir, el cataclismo sería increíble. 

Facebook hace cambios constatemente, siempre en aras de mejorar el servicio que se presta a los usuarios, pero también nos deja la sensación de que aunque sea así, la plataforma sale siempre un poco más beneficiada. Nada que objetar, después de todo es una empresa y quiere ganar dinero, como todas.

Así es que nos tomaremos con un cierto escepticismo esta nueva promesa, de que esta vez sí, los datos estarán más seguros y tendremos más privacidad. Si decides quedarte, aprovecha las posibilidades, hay mucho e interesante que hacer ahí dentro. Pero no dejes de tener en cuenta que nadie puede asegurar al cien por cien tu privacidad, y que tus datos están ahí. Y que hoy por hoy son el bien más valioso del mundo. 

Imagen: Maurizio Pesce

Cómo puede ayudar la IA a mejorar la sociedad

Poner toda la cantidad de datos que tienen los organismos al servicio de la Inteligencia Artificial puede ser de gran ayuda para la sociedad. Convenientemente analizados la información puede ser la base para una gran mejora.

La Inteligencia Artificial ya se encuentra entre nosotros permitiendo la automatización de tareas. Por eso conocemos sus efectos en el mundo laboral, ese en el que se etá transformando puestos de trabajo que desaparen y cambiando la relación del ser humano con las máquinas. Con los consiguientes ajustes

También la conocemos en las áreas de seguridad y atención al cliente, en los que permite la verificación y la autenticación de los usuarios. Y por supuesto, la reconocemos en todos aquellos dispositivos que facilitan la vida a las personas que padecen algún tipo de discapacidad.

Nos hemos maravillado viendo su aportación a la exploración del Universo, o en medicina, ayudando al descubrimiento, aislamiento y prevención de todo tipo de enfermedades. La IA permite cruzar cientos de datos que proporcionan un mejor y más rápido diagnóstico, y por ejemplo, detectar interacciones inadecuadas en un tratamiento y evitar efectos secundarios no deseados.

Pero además de crearnos un entorno más confortable también es capaz de mejorar las sociedades, las ciudades en las que vivimos. Hace apenas dos años la Universidad Carlos III desarrolló un método para evaluar los desequilibrios que se producen en las ciudades. Clasificando económica, social y culturalmente a las personas que las habitan se pueden hacer muchas intervenciones, como repartir mejor los recursos disponibles, conocer el ritmo de crecimiento, prevenir los conflictos, en definitiva, poder anticiparse a cualquier problema.

La Inteligencia Artificial permite encontrar patrones en datos que aparentemente no tienen ningún tipo de relación. En Medellín por ejemplo, el análisis de una gran cantidad de ellos relacionados con la violencia y la pobreza hizo que saliera a la luz la correlación entre delincuencia y falta de movilidad. Una vez encontrado el problema, la solución fue relativamente sencilla: crear un sistema de transporte urbano que permitió la reducción de la tasa de homicidios.

La IA también está detrás de la prevención de la delincuencia. Se empezó a utilizar en Nueva York, donde se analizan hasta 78 variables con las que puede predecir con una exactitud de entre el 70% y el 80% la comisión de un delito.

En Rivas-Vaciamadrid una herramienta basada en datamining, o minería de datos, también consigue predecir cuándo y dónde se cometerá un delito, cruzando datos como la concentración de personas, los eventos que hay ese día, la hora, incluso la temperatura y algunos factores más, que determinan las zonas "calientes" en las que hay posibilidad de que haya problemas.

En las ciudades los datos proporcionados por los GPS permiten averiguar cuales son las zonas más transitadas, mejorando la habitabilidad eliminando obstáculos y solucionar problemas de transporte o limpieza, entre otros.

Por no hablar de la mejora y aprovechamiento del agua y las cosechas, cuando es posible evaluar los suelos, las necesidades y proporcionar las mejoras adecuadas. Además de un desarollo más sostenible revierte en una mejor y más eficaz producción de alimentos. 

Todo gracias al análisis de la materia prima de la que se nutre la Inteligencia Artificial, los datos, que en definitiva deben servir para facilitar y mejorar nuestras vidas.