Cómo buscarán y comprarán los consumidores en 2020

Imagina que eres una hermosa mujer. Eres algo más baja de lo habitual, tus caderas son algo más anchas, con un estilo y aspecto diferente a la mayoría, tienes tu propio look. La versión de Google, Bing o Amazon en 2020 sabrá todo esto. Y será una información que tendrá en cuenta cuando digas, porque no lo vas a escribir, "búscame una blusa verde para la fiesta del viernes. Muéstrame lo que está de moda o será tendencia". Y la búsqueda te ofrecerá en cuestión de segundos un breve informe con imágenes, contenidos y enlaces a todo lo necesario, para que hagas tu elección en función de tus gustos y de otros requisitos previos. Por eso no te mostrará la ropa de los Zara de turno, y sí la de aquellas empresas que son capaces de hacer algo que te quede bien.

Dará igual que seas un apuesto hombre bajito y regordete o un muchacho alto y desgarbado, habrá opciones más que de sobra para cada tipo de consumidor. La tecnología y la oferta de millones de empresas hará posible que cualquiera pueda tener un estilo, que seguirá algún tipo de tendencia, pero adaptado a sus peculiaridades.

La convergencia de tecnologías será la causante de estos resultados. La convergencia y el aprovechamiento que harán empresas nuevas o los gigantes existentes de todas estas posibilidades. Tecnologías que serán capaces de entender perfectamente lo que dices a tu móvil u ordenador, incluso la entonación o tu estado de ánimo, al menos en alguna medida. Capaces de convertir tu pregunta en una búsqueda lógica, con sentido, que te devuelva, casi siempre, lo que realmente estás buscando. Y será capaz de aprender de tus hábitos y compras anteriores para devolver aquello que puede gustarte. Cuando hagas el pedido, si implica algún tipo de alteración o adaptación, sistemas automatizados se encargarán de completarlos, o bien de dirigirlos al operario especializado que te enviará tu prenda al día siguiente.

¿Están preparadas las empresas para esta revolución? En su mayor parte no. Ni a nivel productivo, ni de entender o procesar los deseos de los clientes. En la mayoría de los casos ni de conectar y comunicar con éstos para ofrecerles lo que les gusta. ¿Pueden adaptarse? Sin duda. Deben. Y harían bien en empezar a integrar lo antes posible la estrategia digital en el corazón de sus organizaciones.

Imagen: Francisco Huguenin Uhlfelder

You may also like...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.