Estrategia digital: Construir una Identidad Digital

"El mundo está en perpetuo movimiento y debemos inventar las cosas del mañana. Actúa con audacia".
Madame Clicquot

La identidad digital es lo que los demás perciben de nosotros. Esta percepción se establece a partir de toda la información que mostramos a los otros, de forma voluntaria o no. Y aunque se trata de la forma en que somos vistos por los demás, tenemos una capacidad limitada, pero tangible, de influir en la forma en que lo hacen.

Muchos autores y profesionales circunscriben la identidad digital a algo que ocurre principalmente en Internet, pero creo que es algo que debemos considerar de una forma más amplia. Dadas las circunstancias actuales, no hace falta echar mano de la Ciencia Ficción para darnos cuenta de que nuestra presencia trasciende a los medios online. Lo que hacemos y decimos en Internet se refleja en TV y radio, lo comentan nuestros familiares, amigos y seguidores, y por supuesto aquellos que nos tienen menos simpatía.

Ya no es posible separar identidad digital de la personal para la mayor parte de organizaciones o individuos, pero incluso aquellos que se resisten o que han encontrado la forma de establecer una barrera, están planteando una batalla perdida. La propia actuación de los usuarios y las tecnologías que se incorporen, cada vez más intrusivas, superarán cualquier maniobra tendente a diferenciar u ocultar lo que hacemos. Por tanto pretender circunscribir la identidad digital a la Red no tiene sentido. Saberlo y tenerlo en cuenta es muy importante a la hora de diseñar la construcción de nuestra identidad digital, que está formada principalmente por tres elementos: la imagen que damos, las conversaciones que planteamos y lo que los demás cuentan de nosotros.

Imagen digital

A la hora de definir una imagen digital, el pilar de la identidad digital, es fundamental concretar de forma precisa cómo queremos ser vistos, y los objetivos que queremos lograr. A partir de ellos podremos definir con precisión la imagen que deseamos transmitir y la forma de difundirla, esstableciendo de esta forma la estrategia digital. Nuestra página web, el perfil de Facebook o Linkedin por ejemplo, son elementos centrales de la identidad digital. En el caso de las empresas la creación de un logotipo y una imagen que transmita sólidamente un concepto de lo que son, es imprescindible. Para una persona particular sus fotografías, su curriculum o algún tipo de resumen o declaración de principios definirán claramente su posicionamiento sobre aquello que considere relevante.

La conversación infinita

¿Te has sorprendido ya con alguna referencia sobre tu empresa o sobre ti mismo? En esta sociedad digital, la conversación nunca se interrumpe. Cuanto más popular seas, cuanto mayor sea tu empresa, más interlocutores intervendrán en este diálogo infinito.

Por eso liderar la conversación es imprescindible para conseguir tus fines. La forma en la que cuentes lo que eres, en que transmitas lo que haces, es vital para conectar con aquellos usuarios que te interesan. Tu reputación online es el activo más importante que tienes en la actualidad. Da igual lo buenos que sean tus productos o el magnífico profesional que puedas ser: si tu reputación se ve afectada, todo tu proyecto sufrirá las consecuencias. Y en algunos casos puede ocasionar serios daños. GoDaddy una de las mayores empresas de Internet perdió numerosos clientes grandes y pequeños cuando su fundador publicó una foto cazando elefantes. Organizaciones ecologistas y defensoras de los animales dejaron sus servicios y recomendaron a sus clientes hacer lo mismo.

Definiendo lo básico

Parecería obvio pensar que para una empresa el diálogo debería centrarse fundamentalmente en sus productos, pero la realidad es que hace ya muchos años que no es así. De hecho tienen que mostrar una cara amable o al menos en sintonía con sus consumidores y, si bien un directivo puede ser crítico o activo en temas políticos o de otra naturaleza polémica, nunca podrá superar los límites que son aceptables para sus usuarios o para aquellos que puedan influirles.

Por tanto hay que hablar de lo que hacemos, pero también de lo que nos interesa a nosotros, que, o bien debe coincidir con los intereses de nuestros seguidores, o en el caso de que no sea exactamente así, deberemos ser capaces de influir en ellos y que tomen en consideración nuestra opinión.

El diálogo así se establece en dos niveles: uno, lo que hacemos o producimos y dos, lo que somos o queremos mostrar de nosotros mismos. La imagen que mostramos, cómo contamos las cosas, son elementos esenciales para ganarnos el interés y simpatía de nuestros usuarios.

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