Howard Scott Warshaw y el mayor fracaso en la historia de los videojuegos

Cuando tenía 24 años Atari encargó a Howard Scott Warshaw que hiciera un video juego basado en la película ET, El Extraterreste, de Steven Spielberg. Esta compañía fue pionera en juegos arcade, videojuegos caseros, consolas caseras como Atari 2600 y microcomputadores personales. Y mantuvo su liderazgo hasta mediados de los 80, cuando otra compañía, Mattel, apareció para hacerle la competencia.

No era la primera vez que Scott hacía un videojuego basado en un trabajo de Spielberg, de hecho acababa de crear En busca del Arca Perdida. En esta ocasión Atari necesitaba que el juego ET fuera un éxito. En 1982, la empresa había ganado 2000 millones de dólares, pero empezaban a perder posición en el mercado con la aparición de computadoras personales como Commodore 64.

Warshaw comenzó a trabajar con energía en el proyecto, ya que solamente disponía de unas cinco semanas para desarrollarlo, cuando habitualmente necesitaba entre seis y ocho meses para hacerlo. Se pretendía que estuviera publicitado y a la venta para la campaña de Navidad de ese mismo año.

Una vez acabado, Atari ordenó un pedido inicial de cuatro millones de copias y gastó 5 millones de dólares, en la que fue la campaña más cara de publicidad hasta ese momento. El juego tuvo buena acogida, pero empezaron a surgir problemas y rumores de que no estaba bien diseñado. En diciembre de 1982, la compañía declaró que las ventas eran decepcionantes. La tiendas comenzaron a devolver el juego después de navidad. También se desplomó el valor de su casa matriz, Warner Communications, que partir de 1983 tuvo grandes pérdidas. 

En 1983 Atari mandó desechar varios millones de copias de E.T, El Extraterrestre, uno de los mayores fracasos comerciales en la historia de los videojuegos, y la versión para Atari 2600 de Pac-Man, que había tenido éxito comercial pero recibido duras críticas. Este fracaso coincidió con la preferencia de los consumidores por la computadora personal y que el mercado estaba saturado con videojuegos. A pesar de los intentos por salvar la empresa, Warner vendió Atari en 1984.

Las copias fueron arrojadas al vertedero en Alamogordo, donde treinta años después, fueron desenterradas con motivo de la grabación de un documental que contaba la historia este acontecimiento. Warshaw, reconvertido en terapeuta, cree que más que diseñar el peor vídeo juego de la historia, también el mejor, La venganza de Yar, fue una coincidencia con el declive de esta industria que lo eligió para poner "cara" al culpable.

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