Los clientes necesitan ayuda, ¡esto de lo digital va demasiado rápido!

No es complicado aprender la técnica que rige el mundo digital, es una cuestión de tiempo ¿tienes de 3 a 5 años…? es broma, aunque no del todo. Lo que en realidad cuesta un poquito más, a algunos nos está llevando toda la vida, es mantenerse al día en la competición digital. Ver como jóvenes en los veinte y treinta y tantos se bajan del tren da que pensar… ¿tiene lógica la manera en que estamos construyendo este mundo? Acabarán jubilándose a los 35, después de 10 años de dedicación a la sociedad, como en la mejor ciencia-ficción.

Y es que la técnica te indica como ir de A a B y llegar hasta J, lo que en muchos casos no está escrito en ningún sitio son los pasos para llegar hasta B y la vuelta enorme que hay que dar para unir tan solo esos dos puntos. El consumidor no es como era, no busca el mismo tipo de información y no se quiere relacionar de la misma forma con sus proveedores. Si las marcas mejor posicionadas tienen que pelear cada día por el lugar que ocupan ¿qué crees que tendrá que hacer una empresa casi desconocida, un profesional que está empezando? Seguramente un par de cosas más.

En un escenario tan demandante a causa de la competencia y los propios consumidores, es obvio que existen enormes oportunidades: los pequeños se quedan sin aire por el camino, los grandes no reaccionan a la suficiente velocidad o simplemente no saben. Oportunidades, oportunidades y más oportunidades. Pero ¿cómo podemos aprovecharlas?

Cómo decía en un artículo anterior con algún tipo de plan, para empezar. Después es posible que tengas que variarlo cada dos líneas, pero tendrás una hoja de ruta, un lugar a dónde quieres llegar. Y luego delegar mucho, dejando todo lo que no tenga que ver con tus tareas de alta prioridad en manos de profesionales, rodeándote de la gente adecuada. No importa que seas un profesional autónomo, un pequeño empresario o el directivo de una PYME, tienes que planificar y delegar en aquellos que te ayuden a conseguir tu objetivo.

Unas clientas me decían el otro día que habían aprendido más de nosotros en una reunión de dos horas, que en los varios años de trato con todos los demás "profesionales" con los que habían tenido trato. Además de hacerme sentirme muy bien, me llevó a otra reflexión sobre cómo se están planteando las cosas desde esos ámbitos profesionales, y en ser consciente de que algo está fallando. Porque yo lo único que hice fue intentar ayudarles a concretar algún objetivo, para que pudiéramos definir un plan. Los clientes están perdidos, necesitan nuestra ayuda y no podemos plantear todo comos si fuera una pócima mágica o como conseguir ser el rey del universo en 7 pasos. Eso no es factible la mayor parte de las veces y los que consiguen hacerlo funcionar es porque han quitado, añadido o creado rutas alternativas, que no tienen nada que ver con la receta original. Existen esquemas estándar que pueden funcionar bien para lo básico, pero para cualquier tema serio hay que ayudar a los clientes a implementarlas. Son demasiadas cosas para hacer y todo va demasiado rápido.

 

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