Facebook quiere frenar la cibercrastinación

Cuando en el primer decenio de este siglo empecé a reflexionar sobre todo lo relacionado con la cibercrastinación, término que me permití acuñar para definir el tiempo que se pierde con la cacharrería tecnológica, nunca imaginé el grado de dependencia y el uso excesivo que acabaríamos haciendo una mayoría de usuarios. Tenía claro que la tecnología buscaba engancharnos, mientras que yo pretendía que fuera una herramienta útil para el individuo y que facilitase la comunicación con otros. ¿Pensamiento naif? puede, pero, ¿por qué no?.

Lo cierto es que en aquellos años Facebook no era más que una incipiente red social e Instagram probablemente ni estaba en los sueños de Systrom y Krieger, sus fundadores, así que no me lo tengas demasiado en cuenta. Aunque es difícil imaginar cómo pueden evolucionar estas cosas, a pesar de que mis especulaciones estaban basadas en una sólida experiencia, observando el comportamiento de los usuarios en las diferentes aplicaciones, la presencia e importancia de Internet o los móviles podía intuirse ya hace unos años. Lo que era imposible de predecir es que llegarán a convertirse en el fenómeno que es en la actualidad, algo que no se puede comparar con nada de lo que hayamos visto hasta ahora. 

Así que unos cuantos años después y con más de 2.000 millones de usuarios a bordo, Facebook se empieza a preocupar del tiempo que emplean los que usan sus aplicaciones: "Time well spent", o tiempo bien usado.  Así es como se han bautizado las herramientas para que luchemos contra la cibercrastinación, el tiempo mal usado, ya veremos en que acaba. En los casos más graves, en esos severos cuadros de adicción que están sufriendo numerosos usuarios, especialmente los más jóvenes, es donde sí puedan ser de ayuda los mecanismos que están planteando.

Instagram tampoco quiere quedarse atrás, como se preguntaba su CEO Kevin Systrom, en una entrevista con Recode "¿podemos facilitar herramientas a los usuarios para que tengan el control?". Y la respuesta de la app son nuevas características, que permiten a los usuarios, o sus padres, controlar y monitorizar el tiempo que se pasa con las aplicaciones

Una senda que iniciaron Apple y Google hace años, implementando métodos de control en sus sistemas operativos. El retraso de Facebook o Instagram es entendible, no olvides que ellos obtienen más beneficio cuanto más tiempo pasemos pegados a la pantalla.

Hace unos meses Zuckerberg justificaba el cambio de los algoritmos de Facebook ya que mostrándole al individuo aquello en lo que se habían interesado familiares y amigos, filtrándole los contenidos, el usuario sentiría que empleaba el tiempo de una forma más beneficiosa para sí mismo. No es el artículo para tratar ese tema, pero permítame que lo dude señor Z. Esperaremos a ver como entienden ahora lo del tiempo bien usado.

Facebook nos muestra publicidad, eventos, noticias, comprensible porque es lo suyo, hacer caja, pero, ¿qué es de aquel interés por unir personas con personas, si no de forma desinterada, para propósitos más interesantes, como aprender, progresar como persona, salir de las zonas de confort? Poner en común el conocimiento y las ganas de aprender de millones de personas es algo que se tiene que aprovechar para mucho más que el simple ocio o ganar dinero.

¿Es malo Facebook?

Chamath Palihapitiya, ex-ejecutivo de Facebook… "Creo que hemos creado herramientas que están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad… Los circuitos de retroalimentación a corto plazo empujados por dopamina que hemos creado están destruyendo la forma en la que funciona la sociedad. […] Creo que no os dais cuenta pero estáis siendo programados. […] Mis hijos no tienen permitido usar esa mierda".

Este es uno de los testimonios que recoge un artículo de Xataka. El denominador común: Facebook es malo. No voy a defenderlo yo, que llevo diez años aquí y les he puesto a parir un día sí y otro también, pero independientemente de su capacidad para hacer el mal, controlar nuestras mentes y vidas, ejem, ¿qué pasa con el libre albedrío? Somos mayorcitos. Lo de los chavales por supuesto no es ni discutible, si aprecias su salud mental, no deberían utilizarlo. Pero ni esta red social, ni ninguna otra.

Sean Parker, primer presidente de Facebook… "El principal objetivo de Facebook es retener la atención de las personas. El proceso mental que se ha empleado para la creación de estas aplicaciones, siendo Facebook la primera de ellas, es: “¿cómo podemos consumir la mayor porción de atención y tiempo posible de la gente?”. Sólo Dios sabe lo que le estará haciendo al cerebro de nuestros hijos."

Lo cierto es que nuestros problemas con el uso de las tecnologías vienen de largo. Son fáciles de usar, son atractivas, útiles, se convertirían en algo adictivo sin que nadie hiciera nada para que así fuera, heroína pura en vena, ¿quién puede resistirse? Tanto es así que acuñé el término cibercrastinación, cuando observé cómo los usuarios quedaban enganchados a las herramientas tecnológicas y malgastaban el tiempo, todo.

Justin Rosenstein, el creador del like… "Es habitual que los humanos creen cosas con la mejor de las intenciones y que éstas acaben teniendo, sin querer, consecuencias negativas. Ahora todo el mundo está distraído. Todo el tiempo."

No sé hasta que punto podemos culpabilizar a Facebook, por habernos convertido en unos yonkis de los likes, pero si acabamos con el tabaco, se demonizó el alcohol y un camello es perseguible por suministrar drogas, tal vez a Zuckerberg también algún día le pidan cuentas. Al fin su objetivo declarado, como el de Google, es dominar Internet. Y con ello la vida de todos y cada uno de los que en este momento teclean frenéticamente en un cacharrito digital.