El efecto del crecimiento exponencial en nuestras vidas

En una reciente charla con mi hija de 14 años, explicándole algunos conceptos económicos y financieros, intentaba que comprendiera la importancia del ahorro. Tal vez no entendió todos los matices, pero la forma en que se abrían sus ojos cuando veía el resultado de ahorrar 50 euros mensuales durante un largo periodo, con o sin intereses, fue suficiente para ver una vez más la reacción cuando se asimilan determinadas magnitudes. Procurar que se entienda el efecto del interés compuesto sobre el ahorro y de perseguir el mejor rendimiento posible, puede cambiar la vida de cualquier persona. Porque conseguir tras 50 años de ahorro 30.000 euros, 130.000 o más de 800.000, es una buena razón para preocuparte de como invertir mejor tu dinero ¿no crees? Pues algo parecido ocurre con el impacto exponencial de lo digital en nuestras vidas. La conmoción que deberías sentir, permíteme ser dramático en este punto, debería ser incluso superior.

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¿Qué sucede cuando multiplicamos uno por dos 64 veces? Esos son tantos como los granos de trigo que pedía aquel sabio indio, inventor del ajedrez según la leyenda. Comenzando con uno y duplicando el número de granos en cada cuadro, solicitó llenar todas las casillas de un tablero de ajedrez. La cifra total final es de 18 trillones de granos. Unos 15 billones de toneladas métricas o la producción de trigo del planeta durante 20.000 millones de años. Ese es el impacto de una progresión geométrica sobre cualquier cifra. Y es el primer argumento que utilizo en las charlas, cuando hablo sobre el tema digital.

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En la Revolución de las Tecnologías de la Información, Tom Forester, profesor de ciencia y tecnología y autor de diversos libros sobre el tema, ponía otro ejemplo bastante ilustrativo, “Si las industrias del automóvil o la aviación se hubieran desarrollado como la de los ordenadores, un Rolls Royce costaría 2,75 dólares y recorrería más de 4 millones de kilómetros con 4 litros de gasolina. Un Boeing 767 costaría solo 500 dólares y daría la vuelta al mundo en 20 minutos, con algo más de 20 litros de combustible”. Llamativo, ¿verdad? Pues aún puede serlo un poquito más, porque realizó esta comparación en 1985. En 2018 con esos 3 dólares compraríamos varios Rolls Royce y recorrerían billones de kilómetros. Algo parecido ocurriría con los aviones o muchos otros ejemplos que se podrían utilizar.

La realidad es que el impacto de la tecnología, las comunicaciones y todos los aspectos coadyuvantes en el ecosistema son y serán aún más notables. En los 90 se estimaba que secuenciar el genoma humano tomaría 50 años, en 2000 se había completado. ¿De qué forma podemos medir la huella de la secuenciación del genoma en la medicina, en otras ciencias, en la vida de cada ser humano? Creo que estaremos de acuerdo en que va a tener bastante importancia. Pero es que si a principios del siglo XXI el coste de procesar la información de un genoma humano era de unos 95 millones de dólares y llevaba meses, en 2015 se hacía por 1.245 dólares en 26 horas. Antes de 2020 estimo que llevará unos minutos y costará menos de 100 dólares. La última es una predicción de mi cosecha que hacía en 2016, muy poco arriesgada por cierto. Ya hay proyectos comerciales ofreciendo una secuenciación completa del genoma, buscando enfermedades raras o hereditarias por menos de 500 euros.

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Considerando que los resultados obtenidos en el caso de la secuenciación del ADN están íntimamente relacionados con la capacidad de proceso de los ordenadores, vamos a darle una pensada a algunas magnitudes para terminar. En 1985 la potencia de procesamiento del Cray-2 era de unos 2 Giga FLOPS, operaciones de coma flotante por segundo. El Samsung Galaxy S6 es capaz de procesar a 34.8 GFLOPS, esto es un smartphone de hace un par de años, es unas 15 veces más potente que uno de los mayores superordenadores del mundo de hace 30 años. Pero es que, una PlayStation 4 es mil veces más potente que el Cray-2. Por tanto, ¿de qué forma influirán estos cambios en nuestra forma de consumir, de trabajar o relacionarnos? Extrapola, piensa donde estábamos hace 3 décadas, analiza la evolución de los últimos 5 años. Mete en la coctelera las costumbres, miles de millones de personas accediendo online, compartiendo, creando, ponle unas gotas de inteligencia artificial hoy, litros mañana. El ordenador de dentro de 30 años, el teléfono, el móvil, puede superar en muchas veces la capacidad del cerebro humano, de hecho eso se espera que ocurra en un par de años con una máquina de 1000 dólares. Y con la capacidad de proceso viene todo lo demás, en 30 años tendremos aquí la singularidad. Nadie tiene todas las respuestas, pero seguro que te haces una idea. Y no olvides a los cisnes negros, siempre aparecen, están ahí.

Así que, además esperemos sorpresas, nuestras vidas seguirán cambiando…otro poquito. ¿Qué nos apostamos? Si quieres comentar algún tema estaré encantado de hacerlo. Gracias por haber leído hasta aquí. Ya tiene mérito 😉

Te interesa por: A efectos de lo que te cuento en este artículo no es tan relevante lo que pueda ocurrir el año que viene o dentro de tres, como la aceleración de los cambios, las consecuencias que tiene para todos. Da igual plantearlo a nivel empresarial, profesional o personal, lo que viene es una ola de dimensiones nunca vista. No te dejes engañar porque parezca que crece poco a poco, analiza la aceleración de la última década e imagina la magnitud en los próximos años. Es una gran ola. Puedes coger la tabla y cabalgarla o… 

Imágenes: One Laptop per Child, ElSuper.com, IMGUR, BRIANFUCKINFANTANA, Carlos P.

¿Cuantas direcciones IP hay disponibles? IPv4 vs IPv6, el futuro está aquí

Siempre que hablamos de direcciones IP acaba surgiendo la pregunta de cuántas direcciones IP hay disponibles en la actualidad. Hablemos de los dos estándares y de a donde nos lleva todo esto. Con este artículo vamos a empezar una serie en la que se procuraré explicar algunas piezas básicas de la tecnología que utilizamos en la sociedad actual. 

IPv4 se creó en 1981. Una dirección utiliza 32 bits, que nos da un número de posibilidades de 2^32, esto es 4.294.967.296 direcciones IP posibles. Las direcciones IP en IPv4 se representan por 4 secuencias de 3 dígitos, separadas por un punto. Que irían desde 0.0.0.0 hasta 255.255.255.255, aunque la primera no pueda utilizarse como una dirección de destino. Una dirección IP podría ser como una que posiblemente te suene: 192.168.1.1.

Aunque parezcan muchas 4.000 millones de direcciones IP no dan para el uso actual que hacemos de la tecnología. La mayor parte de las direcciones IP están asignadas a países europeos y Estados Unidos, fueron los primeros en llegar a Internet. Así países como India o China no tendrían direcciones IP disponibles, de ahí la necesidad de crear IPv4.

En 1992 se crean los grupos de trabajo que definirán IPv6 dos años después. IPv6 es capaz de definir 2^128 direcciones IP, 340 sextillones. Creo que serán suficientes hasta que la humanidad pueble medio universo. Una dirección IPv6 podría ir desde 0.0.0.0.0.0.0.0 a ffff.ffff.ffff.ffff.ffff.ffff.ffff.ffff. Así podríamos tener direcciones como 231a:ff12:0001:0000:877d:3ed4:000f:0011. A mi me va a llevar un rato más memorizarlas, posiblemente.

Con IPv6 no solo tendremos más direcciones IP disponibles, lo que implican más dispositivos -la IoT, o Internet de las Cosas ya está aquí-, también mejora la seguridad, la configuración y facilitará el uso de Internet. Así que sea lo que ocurra a partir de este momento, lo que puedes tener seguro es que estamos en el inicio de una nueva era. Prepárate para una explosión de dispositivos y creatividad. ¿Cuántas direcciones IP llevaremos encima en 10 años? Aventúrate. Yo digo que un individuo medio será el portador de al menos 20 direcciones IP.