Deep Mind, la división de Inteligencia Artificial de Google

La Inteligencia Artificial se desarrolla a una gran velocidad e interviene cada vez en más aspectos de la vida. Si el vaticinio de Kurzweil es correcto, las máquinas acabarán desarrollando un comportamiento inteligente que les hará actuar más allá de las instrucciones dadas. 

Deep Mind es la división de Inteligencia Artificial de Google, empresa independiente que la compañía compró en 2014. Seguramente te suena porque es la creadora de una red neuronal capaz de jugar a los videojuegos como lo haría una persona, imitando la memoria a corto plazo del cerebro. Se llama AlphaGo y fue capaz de ganar al campeón del mundo de Go. Desde entonces no ha dejado de perfeccionar su tecnología basada en el machine learnign y deep learning.

Ahora Deep Mind ha realizado una serie de pruebas con GQN para conseguir que una máquina sea capaz de hacer un plano general, una representación abstracta de lo que ve en un vistazo, tal como haría el cerebro humano. Para que el comportamiento de las máquinas sea cada vez más parecido al humano debe asimilar algunas funciones. Por ejemplo, desarrollar el modo en que miran las máquinas, algo que es complicado. Hay que imitar el funcionamiento del ojo humano, un órgano que detecta factores como distancia, luz, superposición y capaz con ello de hacer una única representación mental en el cerebro para interactuar con el objeto.

Con GQN la máquina puede formar con dos fotos en dos dimensiones, otra de 3D con todo aquello que es estadísticamente significativo para hacerse una idea general del escenario: posición, aspecto, colores. GQN aprende el comportamiento por sí mismo y es capaz de aplicarlo a otros escenarios. La máquina está capacitada para interpretar lo que ve, de la misma forma que haría una persona.

Estas pruebas de momento se han hecho con entornos creados de forma artificial con un ordenador. Falta saber cómo saldrían en un entorno natural con escenarios más complejos.

Deep Mind también participa en temas de salud. A través de su colaboración con el London Eye Hospital de Moorfields, ha podido acceder a los datos de un millón de exploraciones oculares, lo que le permite detectar los síntomas de problemas degenerativos mucho antes que un médico. También se ha aplicado para reducir el tiempo de planificación de los tratamientos de radioterapia, mapeando la cabeza y el cuello del paciente.

DeepMind también está desarrollado Stream, una alerta que analiza los datos del paciente y si encuentra alguna anomalía avisará al médico. Ahora mismo se está probando para detectar AKI, acute kidney injury, lesión renal aguda, con la idea de que se pueda ampliar a más dolencias. 

Google asegura que no espera obtener beneficios económicos de momento con estas aplicaciones, en las que en beneficio verdadero es el acceso al conocimiento y los datos. Con la que sí lo ha hecho es con la aplicación que gestiona el consumo de energía en sus centros de datos masivos, reduciéndola en un 40%. Lo ha hecho alimentando el sistema con datos históricos de los sensores para que se ajusten a la demanda, ya que cada servicio produce cambios en la actividad del usuario. La compañía espera instalar esta tecnología en sus principales datacenters.