El audio, la interfaz del futuro

Si la web ha evolucionado a estructuras simples que se recorren verticalmente, es porque deben verse en dispositivos muy diferentes. Cualquier diseñador de interfaces, de experiencia de usuario o el responsable de los proyectos debe tenerlo en consideración. O debería.

La experiencia de los usuarios será diferente, en función tanto del dispositivo, como de su tamaño. No interactuamos igual ante un ordenador con una gran pantalla, en un laptop, una tablet o en nuestro móvil. Nuestra vista y nuestras manos tienen que actuar de diferente forma. Y si le sumamos dispositivos, como los relojes, en los que tenemos que operar bajo un paradigma completamente diferente, hay que plantear otras cuestiones.

Pero ¿y si consideramos los medios no visuales? Los que hacen uso del audio y la voz para interactuar. Este uso no visual será el mayoritario, en menos de cinco años. En los que sea posible se complementarán los dos, pero no siempre. Así que tendremos que reflexionar un poquito más. Desde que existen los ordenadores la vista ha sido nuestra principal herramienta para utilizarlos. Habrá que analizar cómo se han desenvuelto en este tiempo las personas con alguna discapacidad visual. 

Un denominador común: facilitar la vida al usuario

Hagamos lo que hagamos, se tendrá que permitir interactuar al usuario igualmente con lo que tiene ante los ojos, en la punta de los dedos o en forma de audio. Aunque se utilicen diferentes soportes a diario, siempre hay preferencias, alguno que se utiliza más para navegar. No hay recetas mágicas, hay que buscar el denominador común, porque para una PYME o un pequeño proyecto que se gasta 1000 o 2000 euros en una web, está completamente descartado algo como lo que se plantea. Pero para un proyecto con suficiente presupuesto, y dejando disparates a un lado ¿qué le ofrecemos al usuario en cada dispostivo? Como es una pregunta que nos hemos hecho unas cuantas veces, para mí la respuesta está clara: tiene que tener acceso prácticamente a la misma información, sin complicarle la vida lo más mínimo.

Imaginemos que en una pantalla grande, a partir de 1400 pixels por ejemplo, dedicamos un lateral a mostrarle un bloque con información o herramientas útiles que sabemos son interesantes y/o nos interesa destacar, algo que mejore la experiencia del usuario. Puede ser información extra, una categorización diferente, ofertas, un buscador especial, calculadoras rápidas, algún entretenimiento, publicidad… pueden ser muchas cosas. Bien, no hay problema, puede resolverse fácilmente con un poco de diseño y técnica. Aunque hoy, aquí viene el pero, una buena parte de los visitantes solo navegan con dispositivos móviles, porcentaje que seguirá creciendo. ¿Qué información, que no entra en esas pantallas, escamoteamos a estos usuarios que no afecte a los objetivos de nuestro proyecto/negocio? 

Un par de ejemplos. Si aún utilizas Internet en diferentes dispositivos, ¿tu experiencia es más positiva en los móviles que en los demás? ¿Te has encontrado con aplicaciones o webs que funcionan de formas diferentes en unos y otros? Porque a mí me desconcierta sobremanera Facebook. No es solo que los interfaces sean muy diferentes, es que muchas de las opciones o no están disponibles o están escondidas y cuesta encontrarlas. Si le sumamos que están cambiando constantemente la aplicación, creo que tienen un problema serio. ¿Hay en Facebook alguien al mando de la UX? ¿Hay un defensor del usuario?

Otro ejemplo que cualquiera conocemos: la forma en la que se muestra la publicidad en las webs de los medios de comunicación, en los dispositivos móviles. ¿Te ha creado alguna vez cierta incomodidad? ¿Has tenido que abandonar una web porque la publicidad, los avisos, te impedían ver el contenido? ¿Te ha pasado que te lleve una web publicitaria de la que es imposible regresar? A mí me pasa casi a diario.

Así que sería razonable limitar los experimentos, no solo por una cuestión presupuestaria, sino por no desmoralizar a los usuarios. No hay que abusar, somos mucho menos pacientes de lo que imaginan algunos genios del marketing.

El audio, la interfaz del futuro

El sonido como interfaz transformará la forma en que nos relacionamos con Internet. Completamente. Ya está ocurriendo con toda clase de dispositivos: Sirien el móvil y el ordenador, Alexa en casa… Desde el reloj, hasta el coche, pasando por la nevera o el televisor vamos a estar constantemente hablando y escuchando a nuestros asistentes virtuales, porque nos facilitan la vida. Estamos entrando de lleno, casi de sopetón, en escenas propias de la ciencia ficción. Lo que nos prometía el cine, la literatura, al fin ha llegado.

Llegados a este punto sería mejor pensar esto: ¿cómo debería ser mi página web hablada?¿Tiene que contar algo, ofrecer opciones o las dos cosas? Cuando nos esté leyendo información, una noticia, las características de un producto, ¿le ponemos creatividad, o hacemos un audio de gran calidad, para que cada interacción es una experiencia atractiva (todo ello caro) o algo más plano (barato)? ¿Voz humana o de síntesis? ¿Nos puede mostrar publicidad mientras nos está contando lo que sea? Si es así,¿en qué momento? En propuestas como las que nos hacen estos defensores del diseño “agresivo” ¿qué van a hacer con el audio? ¿será una línea igualmente provocadora, violenta, auditivamente hablando? Si esa fuera una opción que se considere seriamente, me preguntaría es si hay alguna posibilidad de que los usuarios vuelvan a visitar una web tan poco respetuosa.

Por supuesto las propuestas originales se pueden plantear en una multitud de proyectos. Pero suponen lo que mencioné antes, uno de cada mil, tal vez menos. Webs relacionadas con el arte y la cultura principalmente, algo de lifestyle, y tampoco es muy aconsejable, no creas. Al Metropolitan o al Reina Sofía les interesa mucho más mostrar su actividad, explicar quiénes son, sin que su usuario medio caiga presa de un ataque epiléptico, que epatar a un porcentaje reducidísimo de sus visitantes.

Hay un espacio para proyectos experimentales en la web, en el vestido o en los coches, pero no dejará de ser algo testimonial. No necesitamos experimentos en la web de Amazon, ni en la de ING, ni en la de El País, en la tuya o incluso en esta misma que estás leyendo.

La web es como es por una razón, todo ocurre porque diseñar para dispositivos tan diferentes es bastante más complejo de lo que parece. Un layout que despliega los contenidos verticalmente sin fin, es la opción más conveniente, en la enorme mayoría de proyectos. Salirse del camino es posible, pero además de preparar la cartera, pregúntate si es necesario, para qué sirve. Aunque no se te vaya la pinza y solo pretendas optimizar el diseño, en función del dispositivo, sacarle más partido al espacio o a explotar las características técnicas, ya tiene lo suyo. Porque además del desarrollo inicial, el proyecto no termina cuando se lanza públicamente. Entonces es cuando empieza a vivir de verdad. Espera la reacción de tus usuarios. Y no te asustes si son un poco crueles.

Imagen: technologyx.com

 

¿Más tráfico es igual a más ventas en tu web?

Hay dos peticiones que escucho frecuentemente a los clientes: quiero una web dinámica y quiero atraer mucho tráfico. El primero es bastante más fácil de decir que de explicar, por lo que he comprobado. Y no hay dos casos iguales, para cada persona una web dinámica es algo diferente.

Pero lo que obsesiona a muchos clientes es atraer más tráfico hacia su web. Y esto pasa tanto con los más novatos que nunca han tenido una, como con muchos que han conseguido colocar su página en las primeras posiciones y hacer negocio con ella.

Que los primeros lo puedan ver así tiene algún sentido, que los que ya han conseguido vender estén anclados a ese tipo de planteamientos, no lo tiene y además suele ser un gravísimo error enfocar así el problema.

Veamos un par de ejemplos:

Tenemos una campaña de 1.000.000 de impactos. 
Un 5% hacen clic, 50.000, con un coste de 1 euro por por clic, 50.000 euros.
El 1% de éstos compra, serían 500, un producto que vale 100 euros, 50.000 euros.
La campaña, gastos generales u otros costes aparte, no ha generado ningún beneficio.

Ahora supongamos que realizamos acciones de mejora y que multiplicamos por dos los resultados:

Consegimos 1.000.000 de impactos.
Un 10% hacen clic, 100.000, con un coste de 50 céntimos, 50.000 euros.
El 2% compra, serían 2.000, el mismo producto de 100 euros, 200.000 euros.

¿Es el tráfico a lo único, o lo más importante a lo que se debe prestar atención? Obviamente no, porque mientras que en el primer caso solo cubríamos el coste de la campaña, en el segundo hemos obtenido un beneficio bruto de 150.000 euros.

Ahora supongamos que vamos un poco más allá y que en el segundo caso, además, definimos productos para llegar a más clientes, con lo que conseguimos multiplicar por dos, podría ser por mucho más, el número de ventas gracias a contar con un producto más barato.

De los 100.000 que han hecho clic, compra el 4%, 4.000.
El 90% de éstos compran un producto de 50 euros, 180.000 euros.
El 9% compran uno de 500 euros, 180.000 euros.
El 1% compran uno de 5.000 euros, 180.000 euros.

En este caso las ventas ascenderían a 540.000 euros con varias ventajas:
Has multiplicado por 8 el número de compradores respecto del primer supuesto.
Estás acumulando clientes que pueden contratar más adelante el producto B o el C.

Y aún hay formas de atraer a más clientes y conseguir mejores resultados. Pero para saberlas tendrás que torturarme o contratarme. De ser posible la segunda por favor 😉

Solo hay un caso en el que tiene sentido lo de buscar más tráfico: si tu web está superoptimizada. Pero aún así seguiría viendo la forma de afinar los procesos. Si tienes esta experiencia estoy seguro de que eres consciente de los sorprendentes resultados que consiguen algunas mejoras. Pero eres un experto y seguro que sabrás encontrar el equilibrio.

Ahora ya tienes la idea. Hay muchas razones para optimizar los procesos y no pelear solo por el tráfico, o gastar más dinero en publicidad sin más. 

 

¿Cuánto cuesta una página web? Depende

Vale, me ha salido un poco gallego, pero es cierto. Y depende fundamentalmente de dos factores: el proveedor y el tipo de página.

El primero determina las tarifas con las que trabaja y el tipo de encargos que puede realizar. Algunos solo hacen trabajos simples, otros no aceptan trabajos por debajo de una cierta cantidad. En Internet te encontrarás empresas que tienen un mínimo de 3.000 o 5.000 euros. Estos son buenos proveedores, tienen claro lo que ofrecen y lo que vale. Aunque para mi gusto un poco inflexibles, porque todos los trabajos no son iguales.

El segundo punto, el tipo de página que necesitamos, es si cabe más importante. Si bien estamos en una época en la que la presión económica es muy fuerte, lo cierto es que unos trabajos toman más tiempo que otros. Veamos algunos ejemplos reales:

Pongámonos que el proveedor soy yo, que me conozco bastante bien. Si me llega un cliente que me trae contenidos, fotos, logo y le vale con una web de una página, esto le puede costar incluso menos de 100 euros. Como dice una amiga más barato que en Marruecos 🙂

Ahora bien ¿qué sucede si no tiene los contenidos, si necesita alguna idea, si quiere que le ayudemos a mostrar su mejor cara y lo más importante de todo: orientar todo para que la web sea un instrumento de venta? Que vamos sumando, invertimos más tiempo, de personal más cualificado y el coste sube.

Una web básica con todas esas características se puede mover entre 500 y 1000 euros. Si añadimos programación, incorporamos módulos que ayuden a automatizar procesos, en resumen, hacemos todo lo necesario para vender más y ser más eficientes, el precupuesto normalmente se puede situar entre los 1.200 y 2.500 euros.

En cualquier caso lo fundamental en un proyecto web comercial, es crear algo que permita conseguir los objetivos. Da igual la cifra invertida si no funciona, no funciona, aunque hay bastantes más posibilidades de equivocarse con un proveedor barato.

 

Jacob Nielsen o cómo hacerlo fácil

Jakob Nielsen nació el 5 de octubre de 1957, en Copenhague, Dinamarca. Es ingeniero, doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad Técnica de Dinamarca. Es el principal impulsor y divulgador de la usabilidad en la web y en el diseño de interfaces. Ha formado parte de empresas como Bellcore, IBM y Sun Microsystems. Desde 1994 a 1998 trabajó en Sun Microsystems, dedicando la mayor parte de su tiempo en la empresa a definir el campo emergente de la usabilidad web. Fue el líder en este terreno en muchos proyectos que concernían a la propia web de Sun y a su intranet. Definió en 2003 la usabilidad como un atributo de calidad que mide la facilidad de uso de las páginas web. 

Nielsen definió así los criterios de usabilidad para una web:

  • Fácil de entender y utilizar: incluso la primera vez que el usuario se encuentra con la página web
  • Eficiencia: que una vez aprendido el uso, el usuario sea capaz de desarrollar rápidamente tareas nuevas
  • Fácil de recordar: que los usuarios sean capaces de volver a utilizarla, aunque pasen algún tiempo sin usarla
  • Errores: cuántos errores cometen los usuarios, cómo de graves son, y qué capacidad tienen para recuperarse de ellos
  • Satisfacción: al usuario le resulta agradable el diseño 

La usabilidad por lo tanto se dirige a satisfacer adecuadamente a los usuarios, a través de sitios web más eficaces y eficientes. Nielsen comprobó que los usuarios no leen todo lo que pone en la web, sino que hacen un barrido de los contenidos en la pantalla, y se fijan solamente en los elementos que llaman su atención, los que les interesan. Si los usuarios economizan su lectura de esta manera, habrá que destacar lo que queremos que lean o darles los contenidos que están buscando. En 1997 escribió dos breves artículos sobre cómo preparar los textos:¡Sea breve! (escribir para la web) y Cómo leen los usuarios en la web. 

También ha elaborado la ley de Nielsen según la cual la velocidad a la que acceden los usuarios de banda ancha se incrementa en un 50% anual, se duplica cada 21 meses. Como la tasa de crecimiento es más lenta que la establecida en la Ley de Moore -que observó que cada dos años se multiplica el número de transistores en un microprocesador-, el ancho de banda sería el factor que actuaría como freno de la experiencia percibida al usar Internet. 

En la actualidad Nielsen forma parte del consejo editorial en Morgan Kaufmann Publishers. También publica una revista quincenal, Alertbox, dedicada a temas de diseño, y también escribe libros sobre el mismo tema. Después de atraer la atención de los medios con estas publicaciones fundó con Donald Norman, una consultora de usabilidad, Nielsen Norman Group. Nielsen es el inventor del movimiento economizador que propugna mejoras en la rapidez y economía en el uso de las interfaces. También de la evaluación heurística, un método práctico para identificar los obstáculos de usabilidad de las webs. Tiene 79 de patentes en Estados Unidos referidas casi todas a maneras de hacer más sencillo y rápido el uso de una web.