¡Necesitas un plan digital!

Las empresas quieren estar en los primeras posiciones en los buscadores. Los directivos quieren vender online más que sus competidores. Objetivos lógicos, razonables. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se consigue lo primero y se convierte en lo segundo?

Para convertirse en una empresa digital, algo que tiene que hacer prácticamente cualquier compañía del mundo, hay que dar unos cuantos pasos, desearlo muy fuerte ayuda, pero no es suficiente. Entrar en el siglo XXI por la puerta grande implica deseo, sí, pero hay otro ingrediente aún más importante: definir un objetivo estratégico. Algo tan complejo como preguntarse ¿dónde quiero estar dentro de dos años? ¿qué quiero que haga mi compañía en 5 años? Encontrar una respuesta a estas preguntas es básico.

Los grandes objetivos, los planes estratégicos, después se desgranarán en etapas, en pasos a seguir. Y en un punto de ese recorrido, concretamente al principio, está la creación de una estrategia digital, dentro de la cual definiremos presupuestos y lo que haremos a nivel de marketing online. Aquí se puede incluir una partida para posicionamiento en buscadores, el famoso SEO; otra para anunciarse en diferentes medios online, SEM, PPC…; el email marketing para llegar a nuestros fieles seguidores; las redes sociales para sumar más interesados… Y tantas otras cosas más.

Gastar en marketing digital sin objetivos bien definidos a medio y largo plazo, es una inversión que la mayoría de las veces es una pérdida de tiempo y dinero. Por eso es necesario trazar un plan adecuado. Son procesos que hay que planificar y desarrollar adecuadamente, porque conllevan el esfuerzo de numerosos departamentos e implican a una multitud de profesionales. Hay que afinar muchas cosas en la web, la tienda online, los blogs, en la automatización de procesos, la comunicación con los clientes por los diferentes canales… Todo cuesta mucho, aunque para mí, el coste económico es secundario: lo que no puedes recuperar de ninguna forma es el tiempo invertido, el famoso coste de oportunidad.

Cuanto más pequeño sea tu presupuesto más importante es que lo gastes bien. Habla con algún profesional que entienda de negocios y conozca el mundo digital, por ejemplo yo mismo. Hasta el próximo capítulo.

Identidad digital: no permitas que otros hablen por ti

La identidad digital, va mucho más allá de los medios online, en la actualidad está presente en todos ellos. En la televisión, la radio o la prensa, porque ellos también son vehículos de transmisión de lo digital, y forman parte del mismo ecosistema, en el que también vivimos tú y yo. Los medios audiovisuales, los periódicos, utilizan las redes sociales, los tweets, los comentarios de sus seguidores para interactuar con ellos. El resto de organizaciones, las empresas, las personas de forma individual, tendrían que actuar de forma parecida. Cada uno a su nivel y dependiendo de los objetivos, de los intereses que se tengan, pero sin duda se debe tener muy en cuenta cómo quieres que te vean los demás, qué percepción tienen de lo que haces y dices.

Esconderse no es una alternativa, en el mundo digital no es posible. No lo es cuando está invadiendo cada parcela de nuestro espacio tradicional. Puedes quedarte en un rincón pensando que lo que haces o dices no se puede trasladar al escenario online, pero te garantizo que si tú no lo haces, alguien lo hará por ti. Si lo que opinas fuera es mínimamente interesante, es polémico o a alguien le beneficia perjudicarte, lo utilizará, no lo dudes. Por lo tanto la única alternativa posible es ser el gestor de cualquier charla sobre ti, tu marca y tus productos y para eso tienes que liderar esa conversación.

¿Y por qué soy tan pesado con este tema? Porque la estrategia digital es algo serio. Las consecuencias de los cambios que vivimos nos desbordan, y los que se avecinan amenazan con dejar a muchas empresas fuera del mercado, y a muchos trabajadores sin empleo. Esto es solo el principio de los gigantescas convulsiones que vamos a vivir en los próximos años: cambios que llegarán cada vez más rápido, de forma más brusca, sorpresivos.

Y como siempre, con los cambios llegan las oportunidades. Probablemente la desaparición de los dinosaurios es la razón de que hoy puedas leer estas líneas. La revolución digital permite que personas desconocidas creen o reinterpreten productos que les hacen inmensamente ricos. A una escala más pequeña permite que unos triunfen, donde sus competidores languidecen hasta resultar irrelevantes en términos de competencia. Oportunidades que se presentan, gigantescas, globales, al alcance de cualquiera.