Los robots no quitarán el trabajo o sí, depende

José Antonio Gallego, afirma que No, los robots no nos quitarán los puestos de trabajo. Gallego es el Chief Happiness Office de Sngular, un economista que viene del mundo del marketing y el community management. Cuento todo esto porque creo que es significativo para situar su razonamiento.

En su artículo utiliza una argumentación tan lógica, como incorrectamente extrapolada: "Nuestros tatarabuelos ya vivieron este proceso de sustitución de la máquina por el hombre y, por contraintuitivo que parezca, no solo no deja a los humanos sin trabajo y en situación de miseria sino que nuestro bienestar y posibilidades de empleo aumentan". Nos explica lo que ocurrió en la segunda mitad del XIX con la automatización del textil y finaliza "No nos enfrentamos a un fenómeno nuevo, sino a una tendencia con siglos de antigüedad que en términos absolutos ha mejorado las condiciones de vida de los habitantes del planeta". Nos pide ser optimistas. Bien, debemos serlo, pero el optimismo no tiene nada que ver con esto, porque aunque las cosas evidentemente fueron como plantea, no creo que se vayan a repetir.

¿Habrá trabajo para todos?

…viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, será un buen porcentaje… los que van a ser reemplazados por máquinas cada vez más sofisticadas

Probablemente no, pero aunque así fuera, podemos hacer las cosas de otra forma. Empecemos por el principio ¿por qué no se sostiene la extrapolación de Gallego? Por ejemplo cuando dice que los coches sin conductor no dejarán sin trabajo a taxistas o transportistas, es cierto, todos no se quedarán sin trabajo. Pero como ocurrió en anteriores revoluciones, como viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, un buen porcentaje de éstos serán reemplazados por esas máquinas cada vez más sofisticadas, más inteligentes. Ocurrirá con los repartidores, con los administrativos, los telefonistas, los obreros fabriles, agricultores, muchas de las personas que se encargan de tareas del hogar o el cuidado de niños y ancianos… Y en cualquier otro ámbito.

En unos cuantos años por cada 100 personas que trabajan hoy en un almacén quedarán una cuarta parte, o menos. En diferente grado, pero a un ritmo creciente e imparable, los autómatas y sistemas inteligentes realizarán las tareas que antes hacían las personas en las más diversas actividades.

Siempre tendremos opciones

Y soy optimista, creo que la humanidad como colectivo tiene salida y que la encontraremos, pero no podemos hacernos trampas o hacer como que no sucede nada, porque entonces sí que tendremos problemas serios, porque una cosa es ser optimista y otra ir en plan suicida.

La diferencia de esta revolución respecto a las anteriores es que los nuevos trabajos que aparecen requieren conocimientos y habilidades que no tienen una buena parte de los trabajadores actuales. ¿Pueden adquirirse? sí, pero no es fácil convertir a los contables o almaceneros sin trabajo en diseñadores de órganos humanos o en programadores de autómatas. Son buenos trabajos y mucho mejor pagados, pero además de la especialización que requieren, el número de nuevos empleos serán menos que los terminados, con una gran diferencia.

No olvidemos un factor importante, algunos empleos se crearán en los mismos lugares en que se destruyen, pero una buena parte se realizarán desde países donde la fuerza laboral y las empresas estén más capacitados para competir. No es una cuestión de salarios, no en la alta tecnología o tareas especializadas, un buen programador seguirá cobrando más de 100.000 dólares en Estados Unidos, va de competitividad, de la de verdad. Y en esto cuentan las personas, las empresas y las sociedades. La receta está clara, hay que apostar por la creatividad y la competitividad.

Elegimos que futuro queremos vivir

…existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser

El futuro puede ser un lugar fantástico para vivir, pero hay que currárselo, crear las condiciones para que sea así para todos y no sólo para una élite de ricos y profesionales. La ciencia ficción nos lleva anunciando desde hace un siglo todo tipo de escenarios, solo hay que hacer un repaso y ver por cuál queremos apostar.

No se trata de ser más o menos optimistas, esto va de analizar la realidad, donde estamos, prospectar adecuadamente, a dónde queremos ir, y plantear las soluciones adecuadas.

Probablemente existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser. Hay que mejorar la educación no solo de los niños, los mayores deben ser conscientes de que necesitan prepararse toda la vida, y que deben abandonar su zona de confort.

Los trabajos cómodos, repetitivos, los que no requieran inventiva o imaginación serán los primeros en ser automatizados. Por lo tanto tenemos toda la información: sabemos que será afectado, en que priorizar y hacia dónde dirigirnos. ¿Algún político con visión en la sala? Y si ellos no acuden nosotros tenemos la última palabra, cuando nos vean movernos se subirán al carro.

Video: Robots Kiva operando en un centro logístico de Amazon

Autoestima profesional en la era de Internet

La autoestima es algo importante en cualquier aspecto de la vida. Profesionalmente también. Los expertos informáticos se agobian por la velocidad, los empresarios y profesionales por su incapacidad para comprender lo que sucede. La realidad es que aunque hay una cierta complejidad, tampoco esto es tan difícil, en serio, solo hay que colocar unas pocas piezas para que todo tenga sentido. Y no tiene que ver con lo digital, trata de como entendemos la vida, las interacciones, las necesidades y sus posibles soluciones.

Según nos vamos acercando a 2020 detecto más pesimismo en el ambiente. Lo noto entre los profesionales técnicos, que se quejan del intrusismo, de lo agotador que es realizar su trabajo y mantenerse al día. Lo escucho a los empresarios que se quejan de competidores cada vez más grandes y agresivos. Y puedo comprender el desánimo, porque todos pasamos por esa estación de tanto en tanto, pero lo que me cuesta un poquito más, es entender a los que deciden quedarse a vivir en un lugar tan inhóspito, como es el de la falta de objetivos, de la pérdida de la propia estima.

Lo que está ocurriendo en el mundo es difícil de entender para cualquiera, si intentamos encajar hasta la menor de las piezas. Los cambios en el mundo laboral, económico, la manera como se mueve la sociedad o la forma en que interactuamos unos con otros, no son cosas fáciles de asimilar. En serio, no lo es ni para los que llevamos en esto de la tecnología casi toda la vida. Pero si bien no puedes competir con lo que hace cada uno de los chavales de veintitantos que tienes en tu entorno -entre ellos tampoco pueden, porque sus trabajos son muy especializados-, tampoco tiene sentido intentar resolver todos y cada uno de los problemas que surgen por uno mismo. Ese es un dato importante: no tienes que resolver todo por ti mismo, debes encontrar al mejor para ayudarte.

Para mi lo más importante, después de tres décadas en este negocio, es entender el escenario global. Intentar comprender cómo son las fuerzas que se están moviendo, que armas utilizan, las herramientas, que se puede producir con ellas y quién tiene la capacidad de hacerlo. Y cuando lo ves desde este punto de vista te das cuenta que haber cumplido algunos años no es ningún tipo de limitación, que tienes incluso más posibilidades que muchos jóvenes que se quieren comer el mundo. Si tuviera que volver a programar tengo la capacidad; si fuera escribiendo en algún blog mejoraría lo que fuese necesario; si de la gestión de proyectos tuviera que reorientarme a la dirección de equipos más especializados sería aún más fácil. Cuando en algún proyecto he tenido jefes, no he sido el responsable de todo, mi vida ha mejorado notablemente, ha sido mucho más fácil. Ojalá no parezca un tipo engreído, vale es difícil :-), pero es que cuando no tienes que encargarte de gestionar toda la película se vive mucho, pero mucho mejor. Si tu trabajo es el de director de esa película, busca un buen director de sonido, al mejor para la fotografía y un par de buenos organizadores y te podrás centrar en la obra final, no en incontables detalles que ni puedes hacer, ni deben ser tu responsabilidad.

El planeta digital es un mundo de oportunidades ilimitado. No es una frase hecha, no es algo para sonar bien, es una realidad que si aún no lo has entendido, es lo primero que deberías solucionar. Porque cuando comprendas lo que se está moviendo, las oportunidades aparecerán en cada conversación, con cada relación que establezcas en tu vida de ahora en adelante.