Cómo elegir un dominio fácil, memorable y único para tu web

Ya tienes claro que vas a crear una página web para tu negocio, para tu club o para ti mismo. Ahora viene un punto importante y a veces complicado, qué dominio elegir. Es algo que hay que pensar con atención, no conviene equivocarse, porque es el nombre con el que te vas a presentar a los demás. Así es que vamos a considerar aquellos aspectos más relevantes.

Cómo elegir un dominio adecuado para tu web

Puede depender del producto o servicio que vayas a ofrecer, aunque si tienes una marca esta regla no aplica o menos, que se lo digan a los de Apple, manzanas y ordenadores no tenían mucho que ver ¿no? La razón es lo de menos, lo importante que cumpla algunas características.

Es interesante que un dominio sea lo más corto, claro e identificable posible, eso es lo que dicen la mayor parte de los tutoriales que te encuentres sobre el tema. Bien, así es, pero olvidan un par de aspectos importantes: que sea memorable, fácil de recordar, y aún más que no se confunda con miles o millones de términos parecidos en los buscadores.

Un ejemplo de un dominio que cumple todas las características podría ser Kanimero.com. Es fácil, claro, identificable, recuerda a otras cosas y no se confundirá con muchos términos. Kanimero aparece solo 349 veces en Google. Es un regalo, a ver quién se lo queda primero.

En general un dominio no debería superar los ocho o diez caracteres, mejor si es más corto. Pero es una regla que debe ser necesarimente flexible. Sobre todo si el dominio incluye más de una palabra. 

Evita los guiones, los caracteres especiales como la eñe o las letras acentuadas, a no ser que forme una parte importante de tu estrategia de marca. Tendrás que resolver algunos problemas técnicos y probablemente usar un dominio alternativo, para cosas como el email, si quieres evitarte complicaciones. Siempre hay opciones más sencillas. 

Si quieres que te asocien con alguna actividad, puedes incluir alguna palabra que de una pista sobre lo que haces: kalimeroclub.com.

¿Qué extensión elegir? ¿.com, .es, o .org?

Ahora hay que tomar otra decisión, hay que elegir la extensión entre .com, .es, .org o alguna otra de los cientos disponibles y que, en algunas actividades, son una tendencia, están de moda, como .io por ejemplo.

Depende del alcance y a que se dedique tu negocio, será más aconsejable una extensión que otra. A efectos SEO no parece que haya muchas diferencias en la actualidad. Si es para una empresa que vende productos o servicios o un blog, sin duda .com debería ser la primera opción. Puedes considerar .org si se trata de una organización sin ánimo de lucro, un sitio de educación pública, para el que también están los .edu, o una web de código abierto, que podría optar por un .net o el .io que te comentaba. La extensión .org la utilizan apenas el 5% de los dominios, por lo que seguramente será más fácil que esté  disponible.

La opción .com es la más universal y la que se asocia con Internet en casi todo el mundo. Cuando digas lo que sea punto com, nadie pondrá cara rará y todos sabrán de que les estás hablando. Un 47% de los sitios web la utilizan por esa razón, pero también es la más solicitada y por tanto más complicado que un dominio esté disponible. Por lo tanto vale la pena porque otorga credibilidad, es confiable, y además es la primera en la que suelen pensar los usuarios si tienen que buscar tu dominio: Loquesea.com antes que cualquier otra.

Si tus usuarios van a ser españoles el .es, puede ser una alternativa ideal, parece que Google da más valor a las extensiones locales, según algunos especialistas, nosotros no hemos visto que sea así. Como norma, si tienes la intención de posicionarte a nivel internacional en la mente de tus consumidores, un dominio regional será más complicado. Si se trata de algo mucho más específico hay otras extensiones menos conocidas pero también utilizadas como .net, .info, .tech, .biz, .io, .vip. Y otras específicas como .vip, .lawyer o .shop.

Si tienes un proyecto serio entre manos es aconsejable, siempre que sea posible, comprar también otras extensiones del dominio. Para asegurarte el control de tu marca por cualquier cuestión que pueda surgir en el futuro.

Es importantísimo que no hables de proyectos en público, aunque sea ante pequeños grupos, mucho menos si son grandes, sin haber registrado los dominios previamente. Tienes todas las papeletas para perder el dominio antes de que haya finalizado el evento. 

De hecho la disponibilidad del dominio puede suponer en muchos casos la razón definitiva para optar por una u otra denominación, la marca que identifique tu proyecto. Esto son mínimos, si el proyecto no sigue adelante al año no renuevas los dominios y listo. Invertir unas decenas o centenares de euros, para reservar una docena de variantes, te garantiza una cierta tranquilidad.

Y si además de serio, el proyecto tiene recursos suficientes, piensa en una marca registrada en el ámbito que vayas a operar. A todos los efectos es la mayor garantía para proteger tu imagen legalmente. Te permite incluso recuperar dominios que puedan caer en manos de la competencia.

Si necesitas asesoramiento o ayuda para elegir un nombre, contacta con nosotros.

Foto de Startup Stock Photos en Pexels

 

¿Cómo hacer una web que sea rentable?

¿Cuál es el propósito de una página web? transmitir lo que te interesa al mayor número posible de personas. Pueden ser usuarios o clientes, puede tener una finalidad comercial o ser la palanca para difundir algún mensaje. Pero sea como sea la página debe ser rentable, tiene que existir una ratio entre lo que inviertes en tu web y el retorno que recibes, en ingresos, en tráfico, en lo que sea. ¿Qué es lo que diferencia una web rentable de las páginas que no lo son? Vamos a verlo.

El principal objetivo de una página web

Cualquier profesional o empresa que quiera darse a conocer tiene una tarjeta de visita. En su versión más sencilla una página web podría ser poco más que eso, pero puedes ir más lejos. Una web sirve para mostrar de la manera más atractiva qué es lo que se ofrece a los usuarios, a los clientes, ya sean particulares o empresas. ¿Para qué? Para que te permita conseguir tus objetivos: darte a conocer, atraer clientes, hacer negocio.

Una página web puedes hacerla tú mismo, los recursos disponibles están al alcance de cualquiera, pero si quieres lograr el mejor resultado, si de verdad quieres que sea rentable, encárgasela a un profesional. Para que cumpla con los requisitos imprescindibles: que transmita lo que quieres, que esté alineada con tus objetivos, que tenga el mejor aspecto posible, esté optimizada para todo tipo de dispositivos y cargue rápidamente. Todo lo que no sea así es perder el dinero y tu tiempo, que podría ser mucho más provechoso invertido en otras tareas.

Dedicar tiempo a una web es importante, pero dedicárselo a eso que sabes hacer tan bien, a lo que mete dinero todos los meses en la caja lo es mucho más. Hay un círculo virtuoso que se retroalimenta y que diferencia a los proyectos exitosos de los que no lo son: ingresos y profesionales. A mayores beneficios, más podrás invertir en tu comunicación, en conectar con tus potenciales clientes. Eso sería lo ideal, pero como a menudo hay que empezar con poco dinero, te explicaré como hacerlo con el menor presupuesto posible. Saber qué es lo que funciona, lo que hacen los mejores sitios web te ayudará a dar los primeros pasos en la buena dirección. 

Ir en la dirección correcta es importante. Tu tienda puede estar escondida en cualquier rincón de cualquier ciudad, tu web está ante todo el mundo y está siendo rastreada por los buscadores y dejando constancia de qué eres y cómo lo haces. Además no tendrás que desandar el camino, no malgastarás tu presupuesto, tanto más importante cuanto más escaso sea. Es importante hacerlo bien, así que veamos a que debes prestar atención..

¿Cómo quieres que sea tu página web?

Esto depende principalmente del uso que vayas a darle, y cómo no, del presupuesto que tengas para crearla. Sobre gustos personales no te voy a decir nada, pero si eres inteligente seguirás el camino de la mayoría. Hay menos posibilidades de que te equivoques y de que conectes con una audiencia estándar.  

Puedes elegir un modelo muy simple, el justo para cumplir con el requisito de tener presencia en Internet. Página de inicio, información de servicios o productos y formulario de información. Cuenta quién eres y qué haces de una forma atractiva, formal, que se queden con tu cara 🙂 Ese enfoque puedes usarlo más tarde, cuando te ocupes del marketing digital: de los buscadores, del SEO, el SEM y las Redes Sociales. Es muy importante para atraer más tráfico a tu página.

Un modelo intermedio sería añadir un blog al anterior, tal vez un formulario de suscripción y alguna lista de correo. Representa un avance notable, pero tienes que hacerlo muy bien. Este tipo de contenidos pueden posicionarse mucho mejor en Google, así que si haces alguna labor de marketing puede suponer una mejora en la imagen percibida, el incremento del tráfico, y sobre todo, un apreciable aumento en los resultados de tu negocio. Porque buscamos rentabilidad ¿no es así?

O puedes hacer que tu web sea el centro de tu negocio y vender a través de ella productos y servicios. Tiene mayor complejidad que las anteriores, con más secciones y funcionalidades. Este es el tipo de web al que cualquier negocio debería aspirar, porque bien gestionada supone una diferencia importante respecto a la competencia, que raramente pasa del primer tipo de página.

Si optas por buscar asesoramiento para desarrollar tu presencia en Internet, sigue el consejo del profesional al que le cuentes qué esperas de tu proyecto y lo que necesitas. Como en cualquier otra actividad, lo barato sale caro, así que busca referencias, pregunta en tu entorno, sobre todo si sabes de alguien que tiene una web que le funciona. Elige la oferta que cumpla con tus objetivos en cuanto al propósito, la funcionalidad que debe tener, los aspectos técnicos o, por ejemplo, los idiomas, si va a haber más de uno.

Deberás decidir si te vas a encargar tu mismo del contenido. Igual que el dinero mejor gastado para calentar o enfriar una casa, es el que inviertes en aislamiento, en una web la comunicación es lo primordial. Lo que cuentes y cómo lo hagas es lo que marcará la diferencia. Desde la primera línea de la página principal debe quedar claro a tu visitante qué le ofreces y por qué tu eres el profesional por el que debe apostar, sin dudarlo.

A no ser que seas un genio del copywriting, aunque hagas tu propia web, invierte dinero en copy, será el mejor gastado. El copy hecho por un profesional experimentado te podrá costar a partir de unos 300-500 euros, hasta unos cuantos miles para una web normalita. Insisto, no escatimes en esto.

En cualquier de los casos, si eres un experto es bueno que transmitas tus conocimientos en un blog, aunque alguien te ayude a redactarlo o se encargue de su revisión. Como te decía es la mejor manera de atraer a los usuarios a tu web.

¿Qué dominio escoger?

Depende de cuál sea tu objetivo. Si tu web es para tu marca personal, pueden ser tu nombre y apellidos, Ramón Pérez; un alias El Leonardo; o algo divertido, El Pinturero. 

Si quieres promocionar tu empresa, el nombre sería lo ideal, Pérez & Asociados, mejor sin ese eles; la actividad también puede servirte como identificador Pinturas Ramón Pérez. 

Si tu objetivo es posicionar rápidamente tu proyecto y tu marca no está desarrollada, es mejor que contenga una palabra clave de las que se incluyen en las búsquedas para negocios similares y que ayude a identificarte. 

Un truco, cuanto más corta sea tu marca, menos palabras tenga, y más comunes sean, más difícil será posicionarte en los buscadores. Aquí ser creativo tiene recompensa: te ayuda a diferenciarte, será más fácil que te encuentren y podrás ahorrarte algún dinero en el posicionamiento básico.

La mejor opción es un dominio .com. Digan lo que digan es el Rolls de los dominios. Nadie pondrá cara rara, intentando entender lo que has dicho, cuando oigan cualquier otra extensión. Punto com, es rotundo, sonoro, no se confunde con ninguna otra cosa. Incluso las muy populares como .es, .net u otras, están a años luz en el reconocimiento de los usuarios.

Hay nombres prácticamente imposibles de registrar con cualquier extensión habitual: pintores madrid, bar el ensanche, abogados laboralistas. Si no puedes hacerlo con una conocida, recuerda que hoy tienes acceso a cientos de extensiones, que si no son las más interesantes te servirán como marca.

Si el .com es lo tuyo tendrás que ser creativo. Por ejemplo, si quieres registrar ramonperez.com, sin buscarlo ya está claro que no estará disponible. Puedes añadir un sufijo o un prefijo, por ejemplo si eres pintor, intenta con ramonperezpinturas.com o pintoresramonperez, disponibles ambos. 

O puedes reinventarte, si tu marca no está desarrollada ¿por qué no probar con pinturasramon.com? Más fácil de recordar y seguro que acabarás siendo popular. Imagínalo:¿quién te ha pintado la casa? Los pintores de Ramón Pérez. ¿Tienes su teléfono, recuerdas su web…? Ahora haz la prueba con Pinturas Ramón.

¿Qué hosting elegir?

La oferta es enorme. Elige uno que cumpla al menos dos requisitos importantes, que cargue rápido, para que Google no te penalice y los usuarios no se aburran esperando, y que solucione de forma rápida y eficiente cualquier problema que pueda surgir

Para dar con el adecuado, usa Internet. Como norma te diría que 1&1, Arsys o similares, no estarían entre los elegidos. Suelen ser empresas poco "amables" en las que antes o después acabas en algún embrollo administrativo, situaciones kafkianas de esas que probablemente has vivido con proveedores de telefonía o similares. El hosting es mucho más complejo, contar con un buen proveedor te ayudará mucho.

Si necesitas una web para comercio electrónico, con una tienda online, vas montar un blog o realizar acciones de email marketing, el tema se complica más, y no es el propósito de este artículo. Si tienes dudas déjame una pregunta y trataré de ayudarte. 

¿Qué características debe tener una página web rentable?

Saber todo esto para abrir boca está bien, pero tú has llegado aquí porque quieres saber como se puede ganar dinero con la página web, manos a la obra.

Lo primero es que debe ser clara y sencilla, que permita encontrar de forma fácil lo que el usuario está buscando. Si no es usable, si es complicada de entender, si no le queda claro a la primera, se irá, otro potencial cliente perdido. Piensa en como actúas al buscar información, como te comportas en otras páginas web, hay bastantes probabilidades de que ese usuario que llega a la tuya haga algo parecido.

Así que… ¿qué debe verse en la página principal?

  • Lo más importante en una web rentable, una orientada a lograr ingresos, es el Call To Action,  CTA o llamada a la acción en español. Es una invitación al usuario para que haga algo: que te llame, que te facilite el email, que compre algo…
  • Para conseguir que el cliente haga lo que te interesa regálale algo. Por ejemplo: Haz click aquí y te enviamos la carta con los colores de moda de esta primavera.
  • Necesitas un elemento destacado que cuente claramente que haces de una forma lo más atractiva posible. Debe ser lo primero de tu web y enfocado en tus mejores cualidades, por ejemplo:
    Pinturas Ramón, limpieza y rápidez, con los mejores precios de (tu ciudad).
    No sabrás que hemos estado en tu casa. Consigue tu presupuesto online al instante.
  • Menú lateral o superior con las secciones principales y/o aquellos contenidos que deban ser destacados, aunque los menos posible. Otros contenidos a lo que quieras que se llegue con un solo click, pueden estar en algún otro punto de la Home.
  • Contenido, donde pondrás lo más destacable. Debe ser un contenido de valor para tu cliente, que aporte algo al usuario, que le ayude a entender lo que haces, los servicios que ofreces y porqué debe elegirte. No pongas demasiado texto. Si tu servicio requiere mucho texto debes estructurarlo de lo esencial, a lo más detallado. Si es necesario repártelo en varias páginas.
  • Pie de página, donde deben figurar los datos de contacto, si tienes perfiles en redes sociales y la información legal.
  • No olvides poner una forma de contacto destacada en la parte superior también. Sobre todo si usas el móvil o un teléfono como medios de contacto principales.

Reglas básicas del diseño de una página rentable

Si analizásemos en detalle cualquier página que funciona, pronto encontraríamos un patrón en su diseño, con elementos que se repiten una y otra vez. Esto tiene una ventaja importantísima: si alguien quiere tener una buena web solo tiene que fijarse en los que lo hacen bien. ¿Cuáles serían las reglas básicas? 

  • Debe ser un diseño responsive, que se adapte a cualquier dispositivo sin que dificulte la lectura.
  • Tipografía legible y coherente con el diseño. Escoge una o dos fuentes que combinen bien, de un tamaño que permita una lectura fácil y agradable. Utiliza los encabezados para los títulos, es importante para el SEO. Que el tamaño y el interlineado sean los adecuados para facilitar la lectura y, si tienes muchos contenidos, para no cansar al lector. En cuanto a tamaño, más grande mejor.
  • Colores adecuados. Elige un par de colores, mejor que no sean estridentes. Aunque sería interesante que se ajusten a la imagen que quieres transmitir, sobre todo si tienes tonos corporativos, busca cómo plasmarlo en la web, puede ser en pequeños detalles. Deja los más llamativos para cosas que quieras destacar o para los call to action. El rojo funciona bastante bien en los CTA. Es más fácil que aciertes con una página de fondo blanco.
  • Fotos de buena calidad. Todo el trabajo descrito hasta ahora puede ser estupendo y si las fotos son de mala calidad, el resultado quedará descuidado, poco profesional. Hoy tienes magníficas imágenes por muy poco dinero o incluso gratis.
  • Logotipo representativo, que se lleve bien con los colores de tu web y que se adapte a cualquier otro lugar donde se tenga que ver.

Si sigues los consejos que te he dado tu web pasará a estar entre el 30% de los buenos. Separarse del 70% restante ya supone una importante mejora para la imagen de una empresa.

¿Por qué todas las webs parecen iguales?

Hoy he tenido un déjà vu: he regresado a algún momento entre 2000 y 2008. Transitaba pantallas imposibles surcando con mi navegador webs de agencias de diseño, de comunicación, de Internet, "imaginativas", anárquicas, sin sentido para el usuario. En mi ensoñación he visto experimentos visuales hasta con webs de consumo de lo más normalitas. He vivido este momento de intranquilidad, otra vez, al leer un artículo de Boris Müller en Medium "¿Por qué todos los sitios parecen iguales?".

Entiendo lo que plantea Müller, creo. Coincido con él en que las webs son muy similares, lo he dicho unas cuantas veces estos últimos años, pero ¿en qué universo serían mejor para un usuario las propuestas experimentales que nos plantea? Esto es solo un juego intelectual, quiero creer, una provocación, que imagino que ni el interesado se cree.

Cree que la web de ZKM es convencional, un centro de exhibiciones, un museo. Bueno tal vez calificarla de convencional sea poco riguroso, pero desde luego no es atrevida. Lo que no me queda claro es cómo el experimento de sus alumnos puede ser algo más. ¿Qué sentido tiene que cada vez que la página se carga se muestre un nuevo diseño? ¿Hacemos lo mismo con las instalaciones físicas del museo? ¿Por qué en la web sí y en el museo no? ¿Porqué se puede? ¿Y el usuario?

En otro ejemplo, cuando llegamos a la propuesta que han hecho Amelie y Fabian, aún me quedan menos claras las ventajas. En este planteamiento lo que se transforma es el propio Medium. ¿Qué ventajas tiene  leer un artículo de esta manera?.

Lo dicho, no puedo considerar este planteamiento más que una provocación. Y si bien algunos tipos de organizaciones pueden hacer cosas muy diferentes, algunas incluso podrían asumir más riesgos, el 99%, del 99%, no pueden plantearse la web como un experimento de diseño. Ni aún dedicándose ellos mismos a los experimentos visuales. Eso puede quedar para secciones concretas, para algunas propuestas a las que ese enfoque no les perjudique. Esa etapa se superó en la primera década del siglo XXI, gracias a dios.

¿Todas las webs tienen que ser iguales?

¿Significa que me gusta que todas las webs sean iguales? En absoluto. Pero entre los experimentos flasheros, o no, de hace 15 años, y la Internet de hoy, sin ningún género de dudas me quedo con la actual. Aquella sería impracticable hoy en día. Con móivles, tablets, relojes no podríamos deambular por disparates creativos que no funcionaban ni en un monitor.

Hoy los usuarios navegamos, encontramos la información, siguiendo patrones de uso que hemos ido creando entre todos, de la mano de experimentados profesionales. No es casual ya que la depuración que ha sufrido Internet en los últimos 10 años ha sido colosal. Así podemos encontrar todo más rápido y centrarnos en lo que nos interesa.

Lo que no tendría demasiado sentido es dejar esto de nuevo en manos de “diseñadores” parecidos a los que nos obligaban a perseguir un menú por toda la pantalla o que nos tenían un rato intentando adivinar qué era lo que teníamos que hacer. Educar a los nuevos creativos gráficos en la innovación y la ruptura está muy bien, incluso en ir un paso más allá de lo estereotipado en bastantes proyectos, pero espero que también les enseñen a hacer lo que el medio, los usuarios y los clientes necesitan.

Es muy curioso como de tanto en tanto volvemos al mismo punto y sorprendente que además, parta de personas que deben entender el diseño. El autor lo define como una conexión profunda entre la forma y el contenido. Volver locos a los usuarios no conecta nada. Para mostrar obras de arte en un museo, no conviertes el museo en un disparate, en un laberinto o un campo de minas. La web, salvo excepciones, es un vehículo para informar, para encontrar contenidos. No hacemos un periódico triangular e imposible de leer. No creamos libros que pinchen, corten o incomoden al lector, salvo excepciones de nuevo. La web es experimentación en un 0,01%, el resto es información. 

Solo hay que tener cuidado, porque algunos se terminan creyendo estas cosas. Vuelvo a lo del principio, habrá que pensar qué webs que pueden plantearse de otra manera y de qué forma podrían ser. Porque la usabilidad podría consistir en diseñar botellas que no se pueden abrir, cucharas con las que nos cortamos al comer o pasarse un rato pensando qué hacer ante una página web. Pero que lo que necesitamos es otra cosa, habitualmente, está bastante claro.

¿Por qué necesitas una página web profesional?

¿Por qué necesitas una página web profesional?

No sé lo que vendes, pero de una cosa estoy seguro: quieres vender algo. Como todas las personas que tienen un sueño, que persiguen un proyecto, sé que intentas vender una idea, un producto, a ti mismo… Y como en todo negocio, necesitas un escaparate para mostrarte al mundo. La palanca que estás buscando es una web, ni más ni menos. Por eso, no es que necesites una página web profesional, en realidad es que si no tienes presencia en Internet, no solo serás prácticamente invisible, es que puedes darte por muerto en el mundo digital y pronto en el real.

Los usuarios están ahí todo el día y son un montón

Presta atención a estos datos sobre Internet: 

  • En 2017 se superó el listón de los 4.100 millones de usuarios 
  • Más de 3.000 están activos en las redes sociales
  • El usuario medio pasa más de 6 horas al día en internet 

Si montas un negocio es porque partes de un producto, de un servicio estupendo, en definitiva de algo que haces muy bien. Es lo suyo. Es lo tuyo. Y si hacerlo en una buena esquina, comercial, por donde pasa mucha gente, te permite plantear objetivos más ambiciosos, más visibilidad, más clientes, más ventas, con Internet las posibilidades son ilimitadas. Quizás ahora solo tienes una modesta tienda en una pequeña localidad y acabes convirtiéndote en otro Barrabés. O puedes empezar a vender libros y convertirte en el nuevo Amazon. Tal vez se te ocurra algo que no ha pensado nadie antes y seas la competencia de Airbnb o Uber. Que no es muy distinto de como empezaron esos negocios, que ahora están situados en el mejor local de la calle más comercial: Internet.  Su llegada y auge ha transformado muchos negocios y en otros casos los negocios nacidos de forma digital son los que han cambiado nuestros hábitos de consumo. 

Recuérdalo, es importante: INTERNET ABRE POSIBILIDADES ILIMITADAS. ¿Quieres reinventarte? Es el momento.

¿En qué se diferencia hacer negocios a través de una página web?

Primero vamos con algo que podrá parecer una obviedad. ¿Qué es una página web? Es un escaparate abierto día y noche, de forma continua, para que los potenciales clientes puedan entrar y visitarte en cualquier momento en esa pasarela sorprendente que es Internet. Para un negocio medio significa multiplicar sus posibilidades de ser visible, casi de manera infinita. ¿Exageración? En absoluto, en Internet siempre tendrás la tienda llena si quieres, con un click atraes clientes, con otro lanzas promociones… Recuerda que también en Internet, existe el efecto boca a boca y tu negocio puede volverse viral en cuestión de días. En una web puedes mostrar miles, millones de productos, día y noche. Gracias a una página web puedes plantear negocios con muy poca inversión, que de otra forma sería imposible, eso sí jugando la baza del buen hacer y la mejor de las presentaciones.

Ya, pero eso es Internet y yo no lo necesito, tengo mi negocio de verdad. Está bien tener un base de ladrillo, pero piensa que cada vez más los usuarios utilizan Internet para consultar antes de hacer una compra o contratar un servicio, incluso en el caso de los negocios locales. ¿Recuerdas la última vez que compraste algo sin antes de echar un vistazo en Internet, comprobar precios y recabar opiniones en los foros? Por lógica, aquellas empresas que tienen presencia online tienen muchas más posibilidades de estar entre las elegidas por aquellos consumidores que están buscando algo, que quieren comprar.

Porque si bien el ecosistema digital tiende a centrarse en servicios que se consumen online, es posible llevar los clientes en las dos direcciones. El supermercado danés Bilka consiguió atraer a 45.000 clientes a sus tiendas físicas mediante una campaña en Facebook. Realizó varias destacando productos populares, para llegar a diferentes tipos de consumidores. Un 7,8% de los usuarios que vio los anuncios visitó las tiendas. Por supuesto costó dinero, probablemente menos de 50 céntimos por cada cliente que acudió, pero ¿te imaginas qué tendrías que hacer para atraer a miles de clientes a un negocio físico, cuál sería la inversión necesaria por los medios tradicionales? Con una ventaja imbatible: el control. La publicidad en Internet es un grifo que abres y cierras a tu antojo, tú decides cuándo y cómo te parezca, eligiendo las franjas de consumidores que te convengan. 

Y es que todo eso que antes hacía el clásico tendero, piensa en cualquier tipo de profesional que se te ocurra, ahora es una tarea que se desarrolla en la web. Tú tienes que centrarte en lo que mejor sabes hacer. Para lo demás busca a un experto que te haga una página web con profesionalidad. Para que puedas contar con amabilidad, quién eres, a lo que te dedicas y mostrar tus productos o servicios de una forma atractiva, utilizando fotografías de calidad -no escatimes en este apartado, es crítico, deben ser aptas para que todo el mundo las vea, sin tener que utilizar una lupa-, y en la que atiendas dudas y comentarios con rapidez y diligencia. ¿A que todo esto es algo que es perfectamente natural para ti? Claro, porque es tu negocio. Además, como entiendes mucho de lo tuyo, describes lo que haces con pasión y ofreces contenidos interesantes. Por eso los usuarios van a estar muy atentos a lo que haces. Y si en algo necesitas ayuda, para eso estamos.

Pues eso es lo que te ofrece una página web profesional. La mejor réplica de ti mismo, de tu negocio, para que los potenciales clientes lo tengan siempre disponible. Si está bien expuesto, cuidas la apariencia, los detalles, tienes un producto o servicio que vale la pena y además eres amable, la posibilidad de que consigas el éxito está ahí al alcance de la mano. Sin olvidar una parte que sé que te preocupa: el dinero. No lo consideres un gasto, es una inversión, casi despreciable considerando el potencial de retorno para tu proyecto.

Por eso, permíteme que insista… da igual si estás empezado, o incluso si ya tienes una página que no es como debería: ¡HAZLA YA!. El reloj es implacable y no puedes perder más tiempo. Por otra parte, si quieres algo de calidad, y no puede ser de otra manera, al profesional que te la haga y a ti os costará un trabajo considerable hacerla. Hay muchas cosas detrás que hay que afinar para que vaya bien desde el principio. 

Así que olvida para esta tarea a ese amigo que sabe algo de informática o a tu cuñado que es un máquina del Photoshop, o eso se cree. Hay que ser serios, profesionales, en un tema en el que te juegas mucho ¿de acuerdo? Invertir en una buena página web te reportará muchos beneficios.

Por eso sé exigente, haz que cumpla con los requerimientos necesarios. Tiene que ser rápida, cómoda, con buenas fotos, unos textos que inviten a la lectura, descriptivos, sin faltas de ortografía o malas traducciones. Que muestren tu mejor tú. Es tu imagen, la que va a ver todo el mundo y eso merece la máxima atención. Tiene que ser PRO-FE-SIO-NAL, soy pesado con esto lo sé, pero es que me ha tocado solucionar muchos líos en los más de 20 años que llevo en este negocio. Y además, muy pero que muy importante, debe tener un gran nivel, porque como dice un amigo, un gran profesional del marketing y las relaciones públicas, a menudo solo tienes un tiro, así que tienes que acertar. Solo tienes una oportunidad de causar una buena primera impresión a tu visitante. Es el instante de un parpadeo. Si tu web plantea algún problema, el usuario, de forma instintiva, casi sin saber porqué irá hacia atrás y seguirá buscando. Y posiblemente acabe en la web de tu competencia, que si se lo pone más fácil, es la que se queda con el cliente. Una pena, ¿no? Que por unos segundos de más de espera, por mostrar una información de forma inadecuada o cualquier problema de fácil solución, el cliente llegue a tu puerta pero no la cruce y se marche a la de al lado.

5 fases críticas 

  1. El momento de la evaluación inconsciente. Apenas dura un par de segundos, menos que un parpadeo, pero es el punto en el que entre un 30 y un 90% de los usuarios abandonan una página web.
  2. En este se produce una evaluación consciente. ¡Bravo! Has conseguido pasar el punto crítico del abandono, has conectado con el usuario. Ahora, si la superas llegas al siguiente punto.
  3. Aquí es donde el usuario navega por tu página y si le resulta una experiencia interesante y agradable puede ser el inicio de una compra o contratación.
  4. Si ya está convencido, en esta fase vendrá la confirmación, el cierre de la venta. Ahora el usuario revisará todos los datos, contacto, acerca de, políticas de contratación, devolución. En definitiva, si eres fiable. Que no es solo serlo, también hay que parecerlo y de forma muy clara.
  5. Los pasos finales, llenar algún formulario, dar datos personales, de envío o realizar el pago, son tan críticos como los anteriores. No puede haber nada extraño, descuidado u oscuro, que justo en ese momento haga cambiar de opinión al comprador. El ratio de abandono en esta fase se acerca al 80%

En condiciones normales son menos de un 25% los usuarios que llegarán al último punto. Y de estos una media del 80% no completará el proceso. En muy buenas condiciones solo un 5% lo hará. Lo normal es que esa cifra sea inferior al 1%. Por tanto la mejora de los ratios en cualquiera de los pasos, multiplicará el éxito del proceso. Así se da el caso de que donde una web vende a un 0,1% de los usuarios, otra consigue hacerlo a un 5%. Si cada usuario llega a través de publicidad en el primer caso están tirando el dinero. Eso significa que para llegar al punto final, la venta, sin ningún problema, el proceso ha de ser impecable. 

Por eso, aunque siempre hay gastos importantes, necesarios en todos los negocios, hay que dejar una parte del presupuesto para afinar los procesos. Es crítico. Tienes que planear la transformación digital de tu negocio, algo inevitable si quieres estar presente. Eso significa pensar en el medio y largo plazo y aunque se trate de una inversión importante, supone también un beneficio casi inmediato. Como mínimo, significa no malgastar recursos sin sentido, porque hacer las cosas bien, profesionalmente, tiene un retorno contante y rápido. Y recuerda algo muy importante: ¡sin clientes no tienes nada que hacer!

Si mi negocio es pequeño ¿necesito una web profesional?

Por supuesto que sí la necesitas, incluso más, porque la competencia es brutal. ¿Y sabes algo? A pesar del gran número de pymes existentes en España, más de dos millones y medio, la gran mayoría no están actualizadas digitalmente. La Comisión Europea calcula que solo el 2% lo está. Eso significa que no están aprovechando unos recursos con los que crecerían mucho más, ya que las que sí lo hacen son mucho más productivas. Y eso que el nivel de la mayoría de las que están online es mejorable, porque lo han hecho como te he explicado antes en párrafos anteriores: sin planificar, de forma descuidada, de manera que el usuario percibe un cierto olor a amateur. Así que hazlo bien, planificando y reflexionando. Sin prisa pero sin pausa.

¿Por qué? Por tu propio bien, cuanto antes mejor, y porque la llegada de la crisis y la de monstruos como Amazon, también ha despertado a los gigantes dormidos. Por ejemplo, El Corte Inglés (ECI) parece que ha comenzado a tomárselo en serio. El salto de calidad en sus páginas en estos dos o tres últimos años ha sido considerable. No solo han realizado un cambio de imagen, mucho más depurada y moderna, sino que ahora parece que son conscientes de qué va el tema y conectan mejor con el usuario, se nota la preocupación por él. Así es que si tienes una web y se parece más a la versión de 2010 de ECI que a la actual y además estás invirtiendo en publicidad en Google o de cualquier otro tipo, permite que te de un consejo: estás perdiendo dinero a chorros, porque se te están yendo los clientes. Es hora de que comiences a tomarte esto en serio.

Piensa que tienes que hacerlo mejor, porque los grandes negocios, los que funcionan, disponen de grandes recursos que les permiten invertir enormes cantidades en marketing, tienen capacidad de publicitarse en cualquier medio. Es un gran gasto, pero les reporta grandes beneficios que vuelven a utilizar para competir contigo. Tal vez no puedas jugar en esa liga, todavía, pero desde luego tienes que encontrar un hueco, un lugar en el que encajar, para conectar con el tipo de cliente que necesitas. Pero además puedes ser más ambicioso, si encuentras tu propio espacio, puedes contar cosas de forma que llegues a un público más amplio. ¿Sabes que puedes vender en lugares que jamás imaginaste y difundir tu mensaje hasta el último confín del mundo? ¿No es increíble? El medio es Internet y la herramienta es una web ¿el límite? Tú decides.

¿No es suficiente con estar en Redes Sociales?

Las Redes Sociales son una plataforma fantástica para llegar a un elevadísimo número de personas, ya que más de 3.000 millones en la actualidad las utilizan. Tener una página de tu negocio en Facebook o una cuenta en Instagram te ayudarán a tener tráfico, no lo dudes, apuesta por ello. De hecho en algunas de las estrategias que planeamos para nuestros clientes, la mayor parte del presupuesto de inversión se realiza en esas plataformas. Pero no siempre es lo más adecuado para la mayoría, sobretodo si el presupuesto es pequeño, porque necesitas que el tráfico tenga un retorno económico para ti, que produzca beneficios.

Por supuesto haces bien en colgar publicaciones con las novedades, fotos con clientes satisfechos. Eso está genial, porque ofrece la impresión de un negocio vivo, cercano al cliente, pero nada de eso suple la función que cumple una web bien diseñada. Las publicaciones en las redes sociales son efímeras, en algunos casos tienen menos de un día de vigencia, se acaban perdiendo. Apostar solo por esa vía es ineficiente, muy caro en términos económicos, además de perjudicial para tu imagen.

Si quieres darte a conocer, ¿no es más lógico tener una web en la que el cliente pueda elegir lo que le apetece ver, cuando quiera, y no solo lo que le muestren Facebook o Twitter? Es mucho más eficiente. Cuelga fotos en las redes, haz comentarios, propón ofertas interesantes, pero luego enlaza a tu página web. Si mañana Facebook se vuelve loco y limita el tráfico en tu muro o fanpage, no es la primera vez que lo ha hecho y hará porque es la manera en que crecen sus beneficios, al menos no todo tu esfuerzo se habrá perdido, porque tendrás un plan B.

Así que deja que los usuarios descubran todos los rincones de tu negocio. Donde y cuando menos lo esperas puede haber algo que les llame la atención, que se traduzca en una venta o algún contacto interesante. Si luego te lo montas bien para cuidar y mimar al cliente, puede ser una relación para muchos años. 

Resumiendo, si tienes una página web profesional…

  • Se amplían las posibilidades de negocio, porque a través de ella puedes llegar a cualquier lugar del mundo. Y tú quieres vender, mucho si es posible. Para eso tienes un negocio, ¿verdad? Así que utiliza todo lo que la tecnología pone a tu alcance. Es absurdo no hacerlo. 
  • Estarás más cerca de tus clientes. Para que tus potenciales clientes te conozcan, tienen que saber dónde estás. La única manera de que te encuentren es tener presencia en Internet. Si no es así, no es que sea difícil, es que pronto llegará a ser imposible. Tienes que estar entre las opciones entre las que van a a escoger.
  • Quieres tener éxito, ser un referente. Para triunfar necesitas clientes y necesitas un lugar en el que recibirlos. Y ese sitio es tu página web. 
  • Vender a un cliente existente, es la forma más eficiente de generar ingresos. Para mejorar y mantener la clientela es necesario que interactúes con ellos. Hay muchas maneras de hacerlo: a través de un blog o la sección de noticias en tu web, lugar para poner post y recibir comentarios; un chat para atender o solucionar problemas; y, por supuesto, en las Redes Sociales. De esta manera comprobarás qué necesitan, lo que opinan de ti, cómo te ven. Una información valiosísima.

Si bien es cierto que esto no es fácil, ni se consigue sin un cierto esfuerzo, es posible hacerlo. Recuerda, un 2% está en ello. Y tú tienes un papel fundamental porque tienes que elegir a la empresa adecuada, la que se vuelque contigo y te ayude a cumplir objetivos. Es la manera de simplificar las cosas y mejorar las posibilidades de hacerlo bien. 

Porque además de tener una web, primer paso para ser visible y darse a conocer, necesitas hacer algunas cosas más. Es necesario diseñar la estrategia adecuada para cada negocio. Si tu presupuesto es pequeño, aún es más importante que aprendas a llevar a cabo una estrategia de Marketing Digital y solo un especialista puede ayudarte a definirla. Es una labor en la que tienes que trabajar día a día, optimizando todos los elementos, hasta sacar el máximo partido. Implica estar dispuesto a introducir cambios en tu organización, en tu proyecto, necesarios para ir cada día un pasito más allá. Aunque no tengas los recursos mínimos te podemos ayudar a ir en la dirección correcta y evitar los errores, que consumen, además de dinero, un tiempo precioso.

En 2018 ya es casi tarde, pero no adaptarse supone sin lugar a dudas la desaparición de tu negocio. Antes de 2025 morirán más de la mitad de las empresas y el proceso se acelerará aún más. No tiene demasiado sentido que unos estén viendo como integrar la inteligencia artificial, multiplicar su capacidad de venta y atención mediante chatbots, mientras otros ni siquiera tienen una buena página web. Es una cuestión de supervivencia ¿no crees?
 

¿Por dónde empezar un proyecto digital en la web?

Ya tenemos claro que es necesario tener una web profesional. Así que vamos a ponernos las pilas y ver de todos los objetivos que hemos hablado, cuáles tienes que priorizar. Del cerca de centenar que hay que considerar, estos son los más importantes:  

Estratégicos

Define los objetivos
Desarrolla una visión a largo plazo
Concreta con claridad tu estrategia a 2, 5 y 10 años
Estudia bien a tu cliente objetivo
Muéstrate
Crea un gran sitio web
Sé brillante

Imagen 

Da una magnífica primera impresión
Se reconocible de un vistazo
Crea una sólida imagen corporativa
Muestra tu logo en todas los sitios
Abusa, con inteligencia, de los colores de tu marca

Comunicación

Crea un mensaje claro y poderoso
Sé consistente
Transmite confianza
Sé transparente
Sé accesible
Repite tu mensaje siempre que puedas

Y si no te apetece o no tienes ni idea, porque esto no es lo tuyo, busca a un profesional que conozca el mundo digital en profundidad. Que te hable claro, con conocimientos y suficiente experiencia para recomendarte lo que necesitas. Tienes que elegir lo mejor, porque después de todo pones en manos de un extraño, tu negocio, una parte de tu vida y tus ilusiones. 

Y tras ElNegocioDigital.com (END) se encuentra ElSuper.com un equipo enfocado en esto de lo digital desde 1999. Somos una buena opción, porque vamos a considerar todos los aspectos de tu proyecto, empezando por uno de los más importantes: tu presupuesto. Hemos trabajado en proyectos de gigantes empresariales y también en cientos de pequeñas y medianas organizaciones, dentro y fuera de España. Somos especialistas en la transformación digital y tenemos una dilatada experiencia en el comercio electrónico. Si crees que podemos ser de ayuda solo tienes que contactarnos. 

Mientras tanto, en END seguiremos dándote información de cómo y por dónde comenzar, cómo acometer esa transformación digital, con las mejores herramientas, estudio de métricas de consumo, diseño de estrategias comerciales, de marketing digital y mucho más.

Si tienes alguna duda también puedes plantearla en los comentarios.

Imágenes: Mad Ball, Facebook.com, ElSuper.com

¿Cuánto cuesta una página web? Depende

Vale, me ha salido un poco gallego, pero es cierto. Y depende fundamentalmente de dos factores: el proveedor y el tipo de página.

El primero determina las tarifas con las que trabaja y el tipo de encargos que puede realizar. Algunos solo hacen trabajos simples, otros no aceptan trabajos por debajo de una cierta cantidad. En Internet te encontrarás empresas que tienen un mínimo de 3.000 o 5.000 euros. Estos son buenos proveedores, tienen claro lo que ofrecen y lo que vale. Aunque para mi gusto un poco inflexibles, porque todos los trabajos no son iguales.

El segundo punto, el tipo de página que necesitamos, es si cabe más importante. Si bien estamos en una época en la que la presión económica es muy fuerte, lo cierto es que unos trabajos toman más tiempo que otros. Veamos algunos ejemplos reales:

Pongámonos que el proveedor soy yo, que me conozco bastante bien. Si me llega un cliente que me trae contenidos, fotos, logo y le vale con una web de una página, esto le puede costar incluso menos de 100 euros. Como dice una amiga más barato que en Marruecos 🙂

Ahora bien ¿qué sucede si no tiene los contenidos, si necesita alguna idea, si quiere que le ayudemos a mostrar su mejor cara y lo más importante de todo: orientar todo para que la web sea un instrumento de venta? Que vamos sumando, invertimos más tiempo, de personal más cualificado y el coste sube.

Una web básica con todas esas características se puede mover entre 500 y 1000 euros. Si añadimos programación, incorporamos módulos que ayuden a automatizar procesos, en resumen, hacemos todo lo necesario para vender más y ser más eficientes, el precupuesto normalmente se puede situar entre los 1.200 y 2.500 euros.

En cualquier caso lo fundamental en un proyecto web comercial, es crear algo que permita conseguir los objetivos. Da igual la cifra invertida si no funciona, no funciona, aunque hay bastantes más posibilidades de equivocarse con un proveedor barato.