Avatares virtuales, la AI, NEON y el futuro que ya está aquí

Querida mía:

Que me fascinan la AI y la robótica, que me apasiona el futuro, es algo que tienes claro, con la lata que doy siempre con este tema. Con tu edad ya había leído las Fundaciones de Asimov y sus principales novelas de robots. Aunque para ti todo esto no es ciencia ficción, es lo normal. La tecnología nos permite hacer cosas increíbles, y parece que en este preciso momento se está acelerando otra vez.

Los avatares de NEON

Cuando ya hace tiempo anunciaba unos bots virtuales con apariencia humana para antes de 2025, no tenía mérito. Los chatbots “inteligentes” que te atienden en una página web llevan años con nosotros, aunque hoy aún sean incorpóreos, o feos y torpes cuando les han dado apariencia. Pero la dirección que llevaban, hacia donde vamos, estaba clara.

Los desarrollos de avatares cuasi humanos también llevan una buena temporada por ahí, así que unir las dos cosas era solo cuestión de tiempo. Es lo que han hecho en NEON, la startup de Samsung que los ha presentado en el CES de Las Vegas

Los avatares de NEON son seres virtuales con apariencia y comportamiento humano, con la habilidad de mostrar emociones e inteligencia, casi nada. Podrán hacer una enormidad de cosas: ser tu amigo y confidente, o un asistente siempre alerta. Serán capaces de vender o prestar soporte, dar clases a los niños y los adultos, presentar las noticias o actuar en películas. ¿Te imaginas que tu actor o actriz favoritos pudieran hacer 10 películas al mismo tiempo? Pues sería perfectamente posible. Y lo más importante, de cara a un público no especializado, tienen la apariencia más humana que puedas imaginar.

Son lo más guay que he visto en los últimos años, me estalla la cabeza pensando en las posibilidades que tienen. Aparecerán montones de nuevos trabajos para diseñarlos, programarlos, alimentarlos… Aunque no creo que tantos como los que desaparecerán. De todas formas aún tenemos que ver si son un producto real ya, sino fuera así, tendremos que darles un par de años más.

En una primera fase no van a ser más listos que los bots actuales, te lo garantizo. La IA es bastante tonta, en general, pero va conquistando campos poco a poco. Fíjate que para el final de esta década podrán ser más listos que cualquier humano y sus cerebros muy superiores. Pero lo que sí podemos tener claro es que, en un par de años, la organización que no tenga estos avatares en sus web, escaparates o instalaciones, nos parecerá completamente anacrónica, más propia del siglo XIX.

Los robots del futuro están ahí

En el tema de los vaticinios hay uno en el que he fallado estrepitosamente. Dije que sería Apple el que nos sorprendería con este tema, por la pasta que tienen, por el interés que siempre han mostrado en liderar sectores y porque llevaban tiempo contratando especialistas en este área. Pero ha sido Samsung quien se ha adelantado, los desarrollos de Pranav Mistry, el CEO-genio de NEON muestran un potencial notable, ya que ha unido muchas piezas del puzzle. No sé en qué momento está Apple, pero desde luego tiene una competencia muy seria. Eso sin contar con los Google, Microsoft, Amazon, IBM, que sin dudarlo se subirán a este carro. Además, alcanzado un cierto punto las tecnologías están listas para que los pequeños creen cosas sorprendentes. Ya verás los cambios tan increíbles que se producirán en los próximos cinco años, recuérdalo bien, papi te lo dijo primero.

No sé exactamente de qué forma la innovación de NEON acelerará el desarrollo de los robots humanoides, pero como mínimo, obligará a que unos cuantos se pongan las pilas. Si recuerdas, te planteé que alrededor de 2025 habría un androide decente. Boston Dynamics va a buen ritmo con la locomoción de las diferentes versiones de su Atlas, cada vez resultan más sorprendentes, cualquier día les vemos haciendo parkour, pero de verdad. Lo más flojo, de momento, para lograr un androide humanizado, son las capas externas de los robots. Aún queda bastante que desarrollar, para que nos sintamos cómodos en su presencia. Ahora la sensación es más cercana al miedo o a la risa y deberían resultarnos más simpáticos, ¿no crees?

Aunque tampoco hay que enredarse mucho con esto, porque el aspecto humanoide tampoco es imprescindible. De momento habrá que esperar hasta la segunda mitad de la década para su popularización los convierta en un producto más asequible, si para entonces tienes unos cuantos cientos de miles de dólares, creo que podrás hacerte con uno. Lo que es seguro, al margen de su aspecto, es que tendrán un impacto brutal en esas tareas que se supone que no son digitalizables, como el cuidado de personas, o la educación. De las que se puedan digitalizar ya te he hablado en innumerables ocasiones. No creas que no me doy cuenta de la cara que pones, la de ¿este tio estará fumao?

Así que nos encaminamos a un mundo de lo más asimoviano, en lo que se refiere a este magnífico escritor y visionario soy muy friki. Hoy me hubiera encantado preguntarle al bueno de Isaac, si tenía alguna idea brillante sobre temas como el del reparto del trabajo o cómo vivirán aquellos que no puedan acceder a los robots, y sobre todo los que serán reemplazados por éstos. Porque ni los políticos, ni los grandes líderes económicos están destacando en lo que a la imaginación se refiere. O tal vez no tengan una solución o simplemente piensen que no nos gustará. Igual creen que no debemos ser tratados como adultos y explicarnos cómo va a funcionar todo esto.

Tenemos un futuro impresionante a la vista, a ver que somos capaces de hacer. Yo tengo muchas esperanzas puestas en ti. Lo sabes ¿verdad?

 

Los robots no quitarán el trabajo o sí, depende

José Antonio Gallego, afirma que No, los robots no nos quitarán los puestos de trabajo. Gallego es el Chief Happiness Office de Sngular, un economista que viene del mundo del marketing y el community management. Cuento todo esto porque creo que es significativo para situar su razonamiento.

En su artículo utiliza una argumentación tan lógica, como incorrectamente extrapolada: "Nuestros tatarabuelos ya vivieron este proceso de sustitución de la máquina por el hombre y, por contraintuitivo que parezca, no solo no deja a los humanos sin trabajo y en situación de miseria sino que nuestro bienestar y posibilidades de empleo aumentan". Nos explica lo que ocurrió en la segunda mitad del XIX con la automatización del textil y finaliza "No nos enfrentamos a un fenómeno nuevo, sino a una tendencia con siglos de antigüedad que en términos absolutos ha mejorado las condiciones de vida de los habitantes del planeta". Nos pide ser optimistas. Bien, debemos serlo, pero el optimismo no tiene nada que ver con esto, porque aunque las cosas evidentemente fueron como plantea, no creo que se vayan a repetir.

¿Habrá trabajo para todos?

…viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, será un buen porcentaje… los que van a ser reemplazados por máquinas cada vez más sofisticadas

Probablemente no, pero aunque así fuera, podemos hacer las cosas de otra forma. Empecemos por el principio ¿por qué no se sostiene la extrapolación de Gallego? Por ejemplo cuando dice que los coches sin conductor no dejarán sin trabajo a taxistas o transportistas, es cierto, todos no se quedarán sin trabajo. Pero como ocurrió en anteriores revoluciones, como viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, un buen porcentaje de éstos serán reemplazados por esas máquinas cada vez más sofisticadas, más inteligentes. Ocurrirá con los repartidores, con los administrativos, los telefonistas, los obreros fabriles, agricultores, muchas de las personas que se encargan de tareas del hogar o el cuidado de niños y ancianos… Y en cualquier otro ámbito.

En unos cuantos años por cada 100 personas que trabajan hoy en un almacén quedarán una cuarta parte, o menos. En diferente grado, pero a un ritmo creciente e imparable, los autómatas y sistemas inteligentes realizarán las tareas que antes hacían las personas en las más diversas actividades.

Siempre tendremos opciones

Y soy optimista, creo que la humanidad como colectivo tiene salida y que la encontraremos, pero no podemos hacernos trampas o hacer como que no sucede nada, porque entonces sí que tendremos problemas serios, porque una cosa es ser optimista y otra ir en plan suicida.

La diferencia de esta revolución respecto a las anteriores es que los nuevos trabajos que aparecen requieren conocimientos y habilidades que no tienen una buena parte de los trabajadores actuales. ¿Pueden adquirirse? sí, pero no es fácil convertir a los contables o almaceneros sin trabajo en diseñadores de órganos humanos o en programadores de autómatas. Son buenos trabajos y mucho mejor pagados, pero además de la especialización que requieren, el número de nuevos empleos serán menos que los terminados, con una gran diferencia.

No olvidemos un factor importante, algunos empleos se crearán en los mismos lugares en que se destruyen, pero una buena parte se realizarán desde países donde la fuerza laboral y las empresas estén más capacitados para competir. No es una cuestión de salarios, no en la alta tecnología o tareas especializadas, un buen programador seguirá cobrando más de 100.000 dólares en Estados Unidos, va de competitividad, de la de verdad. Y en esto cuentan las personas, las empresas y las sociedades. La receta está clara, hay que apostar por la creatividad y la competitividad.

Elegimos que futuro queremos vivir

…existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser

El futuro puede ser un lugar fantástico para vivir, pero hay que currárselo, crear las condiciones para que sea así para todos y no sólo para una élite de ricos y profesionales. La ciencia ficción nos lleva anunciando desde hace un siglo todo tipo de escenarios, solo hay que hacer un repaso y ver por cuál queremos apostar.

No se trata de ser más o menos optimistas, esto va de analizar la realidad, donde estamos, prospectar adecuadamente, a dónde queremos ir, y plantear las soluciones adecuadas.

Probablemente existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser. Hay que mejorar la educación no solo de los niños, los mayores deben ser conscientes de que necesitan prepararse toda la vida, y que deben abandonar su zona de confort.

Los trabajos cómodos, repetitivos, los que no requieran inventiva o imaginación serán los primeros en ser automatizados. Por lo tanto tenemos toda la información: sabemos que será afectado, en que priorizar y hacia dónde dirigirnos. ¿Algún político con visión en la sala? Y si ellos no acuden nosotros tenemos la última palabra, cuando nos vean movernos se subirán al carro.

Video: Robots Kiva operando en un centro logístico de Amazon

Cobots, robots colaborativos

The Wall Street Journal inauguró el año 2000 con un glosario de términos titulado "Las palabras del mañana". En él se incluía por ejemplo anacronysm, que no tiene nada que ver con la definición en español de anacronismo. Se definía como un acrónimo del que casi nadie es capaz de hacer una traducción de los términos que identifica, poniendo como ejemplo radar, radio detecting and ranging, o laser, light amplification by stimulated emission of radiation. Entre curiosidades como la mencionada, adultoescente o dins, se incluía también un término que despertó mi curiosidad y al que no presté mayor atención: cobot. Después me he ido cruzando con este término, no tan a menudo como otros que son de todos conocidos, por lo que creo que es un buen momento para explicar que es un cobot.

Cobot o co-bot, un robot colaborativo, es un robot que colabora e interactúa con las personas, en lugar de reemplazarlas o actuar de forma autónoma. El concepto se desarrolla en 1995 a partir de un estudio de General Motors para crear robots que se relacionen con humanos de una forma segura. Y es que desde la Industria 4.0, hasta el trabajo en el hogar o la asistencia a niños y mayores, vamos a ver muchos robots en nuestro entorno en los próximos años.

Detrás de los cobots están las grandes empresas industriales, especialmente las automovilísticas como en caso de GM u otras como Siemens. El futuro nos lo pinta como mecánico, gestionado por máquinas, para así llegar a satisfacer cualquier necesidad del consumidor. El fin es que cada cliente pueda conseguir un producto absolutamente adaptado a sus necesidades. Hay mucha información y procesos digitales tras un proyecto semejante, para que el pedido del usuario se convierta en un producto, y una parte significativa será la producción, que podrá estar en ocasiones gestionada por máquinas completamente autónomas, robots tradicionales, o por cobots, donde una persona será la encargada de organizar o supervisar el trabajo de otras máquinas.

Por tanto la cobótica sería un nuevo sector a desarrollarse con infinitas posibilidades, si bien es posible que desaparezcan puestos de trabajo a causa de la automatización, lo cierto es que también se generarán gigantescas oportunidades. Es probable que el próximo Apple o Facebook surja en la industría de la robótica. De hecho además de los anteriores, todos los grandes desde Google, hasta Amazon o Microsoft, están apostando seriamente por un futuro rodeados de máquinas inteligentes. El negocio es tan grande, se espera que se multiplique por cien en los próximos 5 a 10 años, y se popularizará tan rápidamente, los precios se reducirán en el mismo orden, que los ganadores pueden ser compañías aún mayores que las mencionadas.

Para empresas más pequeñas surgirán oportunidades al programar los cobots, repararlos o actualizarlas, en una primera fase porque luego esto también lo harán otros robots, y siempre en el desarrollo de sistemas, nuevas funcionalidades y en su traslación al mundo real. Si buscas donde plantear tu emprendimiento o un trabajo en la programación, la electrónica o la mecánica, aquí tienes una magnífica oportunidad. Los cobots serán otro elemento de ese futuro digital que ya estamos viviendo.

foto: Steve Jurvetson

El mundo digital es una realidad a la que debes sumarte

En apenas unos meses, lo que va de este año, parece que los medios, las organizaciones, al fin se conciencian de las implicaciones del cambio digital. En la cumbre de Davos se anunció que habrá menos empresas y menos trabajo, Google nos contó que no le interesa tanto el historial académico de sus candidatos, como ciertas habilidades: la capacidad de aprender, de trabajar en equipo y, sobre todo, la de resolver problemas. Famosas consultoras anunciaban encuestas entre miles de directivos donde se indicaba su preocupación por un cambio que está ahí y que no comprenden. Y esto va a ir aún más rápido, llevo anunciándolo desde hace años y creo que esta suerte de tormenta perfecta que puede darle la vuelta al mundo que conocemos, es una increíble oportunidad para individuos, empresas y países. Para los que se pongan las pilas por supuesto.

Hace un par de años creamos El Negocio Digital para contar de qué forma afectaban todas estas cosas a las empresas, conocer la opinión de otros y descubrir nuevas vías de negocio y crecimiento. Hoy ese objetivo es aún más importante, casi apremiante, porque los triunfadores de esta batalla serán menos de los que se pensaba. No porque no tengamgos la capacidad de hacerlo, sencillamente porque ya han pasado algunos años y las reacciones siguen siendo lentas, de incredulidad, como si lo que está sucediendo no fuera real. Y lo es, está pasando.

Aunque temas como la inteligencia artifical (AI en inglés) o la robotización están constantemente en boca de todos, sucede que medios tan importantes como El País no son capaces de llamar a las cosas por su nombre: esto no es una revolución industrial, es digital, del conocimiento. Y si no se entiende esto, las consecuencias van a ser serias.

Existe algo llamado AI, porque sus fundamentos son digitales, con engranajes o relés, esto no hubiera ido mucho más lejos. Todo lo que vemos avanzar en el mundo: nanotecnología, robótica, la salud, la alimentación, se está haciendo con ceros y unos. Todo es digital, los libros, la música, el cine, la televisión, la forma en que nos comunicamos… Y cuando el mundo es digital todo puede ser procesado por un ordenador.

Y los ordenadores son más potentes, cada vez más rápidos, capaces de hacer más tareas en menos tiempo, en escalas que son difíciles de imaginar. Kurzweil predijo hace casi 20 años un ordenador con la capacidad de procesamiento del cerebro humano, para 2019. Y eso aún no es inteligencia "tan solo" capacidad de proceso, la de un cerebro humano, que no es poca cosa. Pero un ordenador con capacidad humana, a nivel de resolver prácticamente cualquier problema, estará con nosotros probablemente en la próxima década. Piensa por un momento en todo lo que está sucediendo sin todos esos recursos de proceso e inteligencia, ¿qué sucederá cuando sean más rápidos y competentes para resolver problemas por sí mismos?

Después, en un punto que en su momento situó entre 2030 y 2050, alcanzaremos la Singularidad: las máquinas serán capaces de mejorarse a sí mismas y superar a los humanos. De muchas maneras, a un nivel más limitado eso va a ocurrir mucho antes, de hecho ya está sucediendo, ya existe software capaz de aprender y automerjorarse aunque de modo aún rudimentario. Pon tu imaginación en marcha, de nuevo piensa en dónde estamos, lo que anuncio que sucederá ¿eres capaz de pensar de qué serán capaces esas máquinas?

Google apuesta por la Inteligencia Artifical. Y Facebook, y Microsoft y… muchos otros. En estos próximos años vamos a ver cosas asombrosas en ese terreno:la robótica será algo habitual en nuestros hogares. Antes de 2025 tendremos robots humanoides en nuestras casas, atendiéndonos, cuidándonos, haciéndonos compañía, formándonos. Limpiar la casa como un humano, ocuparse de todas las tareas del hogar les llevará un poco más de tiempo, pero ocurrirá con bastante seguridad antes de 2030.

La interrelación de todos los elementos presentes en estas tecnologías, la disponibilidad de cantidades ingentes de información, la capacidad para procesar todo más rápido, retroalimenta constantemente al sistema. Nuevos creadores, empresas o individuos, proveen a la máquina digital planetaria para crear todo lo que nos han anunciado y mucho más. Llevamos años comunicándonos de otras formas, dejando de consumir libros o televisión al estilo tradicional, cambiando la manera en que hacemos negocios, ya está ocurriendo cuando compramos. Así que da igual que ocurra en la fecha indicada o después, lo cierto es que casi todo lo anunciado por Kurzweil ya está aquí, además de otras cosas que ni imaginaban esos futurólogos, así que es mejor unirse a este movimiento y hacerlo cuanto antes. ¿No crees?

¿Una sociedad mejor con menos trabajo?

Hace unos meses comencé a escribir un artículo sobre el papel que los robots iban a representar en el futuro inmediato: qué situaciones ibamos a vivir, porque sería de esa manera, repasando el estado del arte de la robótica actual y que podíamos esperar a 10 ó 15 años vista. En estos temas un par de lustros es como hablar de otro siglo, debido a la velocidad de las transformaciones. Tras unas semanas lo dejé porque no podía dedicarle todo el tiempo necesario para ofrecer una visión suficiente, algo preciso y útil. Y no pude lograrlo porque esto daba para un libro o varios, cada día encontraba nueva información que me obligaba a reescribir el artículo, y no era el momento de ponerse con algo más ambicioso. No descarto terminarlo.

La información sobre la robótica avanza a un ritmo díficil de seguir hasta para los profesionales de la materia. Pero es que nos pasa con los robots, con la inteligencia artificial, la nanotecnología y muchos otros campos de la técnica relacionados. Por supuesto también ocurre con otras áreas relacionadas con la ciencia o cualquier otro tipo de conocimiento. Somos muchos creando pequeñas cosas, que de alguna forma afectan al conjunto. Por eso en lo que se refiere a la tecnología, el nivel de retroalimentación existente y la capacidad de ir sumando pequeños avances, son los causantes de los grandes saltos que vivimos, pero que suceden cotidianamente.

La tecnología se implanta en nuestras vidas tan poco a poco, que apenas nos damos cuenta de cuando un ordenador pasó de ser algo imprescindible, a algo casi secundario para unos o completamente inútil para otros. Porque la potencia de proceso, las aplicaciones y capacidad de comunicaciones que necesita la mayoría, ya están más a mano en una tablet o un teléfono móvil. Mañana lo estarán en un reloj o cualquier otro soporte, y pasado en dispositivos integrados en nuestros propios cerebros.

Entonces, si es esta la situación, si la vida o la tecnología o lo que sea avanza tan rápido, ¿de qué forma podemos aprovechar la experiencia adquirida? Algunos llevan décadas relacionándose con esta realidad en constante cambio, no con la magnitud con la que la vivimos en la actualidad, pero si al menos con una visión diferente a la de la mayoría, lo que les ha permitido sacar algunas conclusiones.

La primera es que el tanto el tiempo como la capacidad de aprendizaje de las personas es limitado. La salud física y mental de la mayoría no es capaz de soportar semejante ritmo.

La segunda es que las máquinas cada vez harán más cosas por nosotros, en el día a día, realizando tareas que incluso hace poco nadie se hubiera planteado. Por tanto serán necesarias menos personas para hacer trabajos para los que hasta ahora eran imprescindibles. De hecho, lo más probable es que la producción se multiplique gracias a las máquinas, como ha venido sucediendo hasta ahora: tendremos más vestidos, más gadgets y más alimentos. En algún momento de este recorrido resolveremos el problema de la energía.

En lo que las máquinas no pueden reemplazarnos, de momento, es a nivel creativo. Seguiremos creando, inventando, y al menos por algún tiempo, el campo de las ideas seguirá siendo exclusivo del ámbito humano. Por tanto para ser más productivos para la sociedad, tendremos que trabajar de forma menos intensa, durante menos tiempo y, en la medida de lo posible, realizando tareas intelectuales que no podrán ser hechas por las máquinas.

Planteo esto de una forma práctica, totalmente alejada de planteamientos políticos. De hecho, creo que hasta los partidos conservadores deberían apostar por este cambio. El primero que lo haga en términos creíbles ganará esta batalla, no es una forma de dar alas a aquellos que preferirían no hacer nada. En la situación actual posiblemente las rentas básicas tengan bastante sentido, aunque no se trata tanto de repartir el trabajo, como de que seamos más eficientes realizándolo. Y eso tendría como consecuencia replantearse el modelo social por entero.

Es posible que en muchas profesiones con trabajar 10 años a fondo sea suficiente, que en otras sean 15 ó 20, pero lo que parece que no va a tener sentido es que ciertos profesionales puedan trabajar 35 ó 45 años con el nivel de exigencia actual. Y eso no quita para que el que quiera y pueda trabajar durante más tiempo lo haga. Como si quiere seguir en la brecha a los 90, es una decisión individual y de su propia capacidad.

Vemos continuamente en las redes sociales, en los blogs, cómo muchos prejubilados o personas que cobran una pensión hace tiempo siguen activos, compartiendo sus inquietudes y experiencias. Sabemos que siguen leyendo, aprendiendo continuamente y lo único que deberíamos hacer es facilitarles cauces para que puedan participar más y mejor.

Los individuos estamos cambiando a un ritmo acelerado, el futuro modificará las reglas del juego sí o sí, así es que la duda no es si las sociedades lo harán, que también, sino cómo y cuándo ocurrirá.

 

Apple fabricará robots

En 2020 el mercado de los robots moverá 150.000 millones de dólares, según Merryl Linch. Solo por esa razón Apple fabricará robots. Pero es que tanto si el mercado de robots alcanza esa cifra, como si no, lo cierto es que será una de las industrias de mayor crecimiento en los próximos decenios, superando con creces a otros sectores de la economía. Por tanto el siguiente gigante tecnológico se creará alrededor de la industria de la robótica. Y bien podría ser uno de los actores del momento. Apple tiene todas las papeletas.

La afirmación con la que empiezo el artículo es una predicción, no tengo acceso a ninguna informacín concreta que me permita afirmarlo, excepto por Titan, el proyecto del coche de Apple, que se supone será autónomo e incorporará importantes avances tecnológicos. Creo que Titan de llevarse a cabo sería una aventura industrial de dimensiones colosales, incluso para una empresa como Apple, ya sea para la fabricación de coches o de cualquier otra cosa. ¿Qué sabe Apple de coches? Nada. Está contratando el talento. ¿Qué saben de robots? Un poquito más, pero muy poco. También tendrían que atraer el talento, pero ¿quién nos dice que una buena parte de los contratados en el proyecto Titan, y muchos otros, no pudieran estar ya trabajando en una división robótica en Apple o en otras actividades industriales?

Apple fabricará robots porque…

  • En ese mercado hay mucho dinero.
  • Se relaciona directamente con lo que hace en la actualidad.
  • Afecta tanto al sector doméstico, como al profesional.
  • Y, sobre todo, porque tienen que encontrar nuevas vías para mantener es nivel de crecimiento y beneficios al que están acostumbrados. Además de sacar rentabilidad a lo que tienen en caja.

Así que sí, van a fabricar robots, comprando a otra empresa, haciéndolo desde cero o como sea. Y es muy posible que un iRobot de Apple, con permiso de Roomba, esté más cerca en el tiempo, que un posible Apple Car. Se admiten apuestas.