Cómo nació Spotify

Otra historia de negocio de éxito que nace del entusiasmo por dos aficiones. El creador de Spotify, Daniel Ek, es un enamorado de la música y de la informática. Y desde luego una cierta predisposición para los negocios ya que fundó su primera empresa cuando tenía 14 años. Con tan solo 16, quiso entrar a trabajar para Google, y le rechazaron no por la edad, sino por no tener título universitario. No se desanimó y poco después fundó su propia empresa Advertigo, dedicada al marketing online y que vendió en 2006 a Tradedoubler.

Fue precisamente uno de los fundadores de esa empresa el que invirtió el capital que Ek necesitaba para poner en marcha Spotify, cuyo nombre es fruto de un malentendido entre ambos. Una vez bautizado, comenzó el desarrollo del modelo de música en streaming. A pesar de tenerlo desarrollado en 2006, conseguir que las compañías dieran licencias para las canciones retrasó su lanzamiento dos años. 

En octubre de 2008 salió por fin al público, en principio en países del norte de Europa, Francia, España y Reino Unido, como una aplicación para escuchar música online, que permitía escuchar miles de canciones sin tener que descargarlas. Solo en el ordenador y por medio de invitación, porque sino era necesaria una suscripción de pago. La app móvil se creó con la aparición en el mercado de los smartphones y el iPhone. También la modalidad Premium, Unlimited que se añadieron a la gratuita.

En Estados Unidos hubo problemas con las discográficas, pero se solucionaron en 2011, cuando la compañía pudo competir con iTunes, a quien aventaja en cuota de mercado. Ese mismo año Spotify se reconvirtió en Spotify Platform, con la posibilidad de albergar aplicaciones de terceros. De esta manera se integraron revistas con su propio canal y aplicaciones como TuneWiki, para ver las letras de las canciones y la posibilidad de compartir temas y saber lo que estaban escuchando los contactos.

En 2014 eliminaron la limitación que habían establecido de 20 horas mensuales de la versión gratuita, a cambio de escuchar la publicidad que ofrece, y que no se puede saltar. En ese mismo año Spotify se alió con Popspin y comenzó a añadir merchandising de los artistas. En 2015 puso música a los cafés al unise a Starbucks.

En 2016 Spotify llego a un acuerdo con Facebook para que los usuarios pudieran compartir música a través de Messenger y lo mismo con Twitter. Además ha hecho una incursión en el mundo de la fotografía, comprando CrowdAlbum para compartir videos y fotos de cantantes, y ha conseguido un gran éxito con Discover Weekly, que ofrece novedades semanales a cada usuario dependiendo de sus gustos.

En definitiva un modelo de negocio que sigue triunfando y ampliando sus servicios cada vez más

Imagen: officelovin.com

¿Es una amenaza la concentración en Internet?  

Si utilizas la aplicación de Youtube en el móvil, imagino que has visto los mensajes de la plataforma proponiendo que utilices una versión gratuita de prueba, para abonar más tarde una cuota, como haces con Spotify por ejemplo. Nada nuevo bajo el sol, con una salvedad, Youtube no tiene bastante con lo que ingresa por publicidad -entiendes por qué nos han estado machacando últimamente- y quiere conseguir más ingresos al tiempo que se ventila a un par de competidores.

El primero es obvio, el que mencionaba antes: Spotify. Pero para averiguar cuál es el segundo tampoco hay que echarle mucha imaginación, ¿verdad? Sí, se trata de Netflix. Papá Google, tiene hambre, ya dijeron en su momento que lo de ser evil, bueno, no está tan mal. Y ahora que se ha puesto del lado de los chicos grandes de la defensa, es lógico que vayan dando algún paso más.

El problema que nos plantea Google o Facebook no es que hagan más y en muchos casos gratis, eso les encanta a los usuarios. Para mí ni siquiera lo es que tengan más información o más dinero nuestro, allá cada uno con quien se casa. El principal escollo que presenta el modelo es que eliminan a la competencia y no dejan espacio a nadie, salvo en nichos o negocios tan específicos, que ni siquiera son significativos desde un punto de vista global. ¿Alguien se acuerda de la época anterior a Analytics? Pues eso.

Esto ya era importante hace 10 o 20 años, pero considerando el papel que tiene actualmente Internet en nuestras vidas y hacia donde vamos, está claro que hay que analizar el papel de los grandes actores urgentemente. Google no se convirtió en Alphabet porque le gusten los nombres chulos. Es evidente que nos llevan años de ventaja y que es probable que en las líneas generales de su plan maestro el usuario sea una pieza más. Yo no tengo ninguna duda desde el lanzamiento de Gmail, pero como algunos aún les siguen defendiendo, pues eso.

No seamos inocentes, su apuesta va mucho más allá de la Internet común, las redes sociales o cuatro ocurrencias que son solo cosa de frikis. Amazon quiere dominar la distribución mundial, Google y Facebook la información de los usuarios, Microsoft casi parece un actor menor a estas alturas, pero todos ellos están jugándosela con la Inteligencia Artificial y situando cacharritos a nuestro alrededor para hacer nuestra vida más fácil. O eso quieren que parezca.

Tal y como lo veo, tanto desde el punto de vista de competencia, como del de la innovación, aún más importante, el poder de los gigantes de Internet presenta más inconvenientes que ventajas. Si se pudo dificultar o eliminar la concentración en los ferrocarriles, las comunicaciones o el petróleo ¿por qué no en Internet? Yo lo tengo claro. El cómo bastante menos, la verdad. Se lo dejo a los que pagamos para resolver problemas.

 

¿Triste o alegre?, Spotify te ayuda a escuchar música según tu estado de ánimo

Recuerdo que hace algunos años, antes de la consolidación de la música en streaming, la web Rockola FM ofrecía playlists de música en streaming y al azar entre un inmenso catálogo de canciones. Pero el punto fuerte de la web residía en que las elegías según tu estado de ánimo. Es decir, si te sentías feliz, triste o melancólico, había una playlist de música en la nube esperando a ser escuchada por ti. Hoy día, Rockola FM es algo del pasado, su catálogo ha bajado notablemente en cuanto a cantidad y calidad, así que esta oportunidad de escuchar música según tu estado de ánimo la han aprovechado otras plataformas de música en streaming como la que hoy todos conocemos y seguro que utilizamos: Spotify.

Para acceder a esta utilidad, dentro de la aplicación de Spotify nos vamos a “Explorar”, y dentro de aquí a la pestaña “Géneros y Estados de Ánimo”. Como veréis, os aparecerá un recuadro/listado con las playlists más populares correspondientes a los diversos géneros musicales: Pop, Rock, Indie/Alternativa, Dance, Hip Hop, Música Latina, Punk, Country, Soul, Metal, Folk, Jazz, Blues, Reggae, Funck o Música Clásica. Por otro lado, en “Géneros y Estados de Ánimo” también nos encontraremos con algunos apartados con listas de reproducción correspondientes a un momento concreto de nuestra vida para escuchar música, por ejemplo, música para estudiar, música para salir de fiesta, música para relajarte o canciones para viajar. Y por último, vamos a lo que nos corresponde en este artículo: el apartado “Estados de Ánimo” el cual contiene las playlists más populares según tu estado de ánimo. De esta forma, podremos acceder desde la enérgica “Despierta y sonríe” hasta la animada “Que tengas un buen día”, pasando siempre por la afligida “Melancholia”.

La funcionalidad de “Estados de Ánimo” es muy difernte a la de Rockola FM. Spotify tan solo sirve como un buscador de las listas de reproducción promocionales o las listas creadas por sus usuarios que concuerdan con el tema/género elegido. A diferencia de Rockola FM, donde todo era al azar puro y duro entre su música de la nube correspondiente a los distintos estados de ánimo, en Spotify cada lista de reproducción está limitada a las canciones que el usuario ha decidido introducir y que, salvo alguna modificación, siempre tendrá la misma música. Eso sí, el número de playlists es casi infinito.

Actualmente, a falta de un buen catálogo musical en Rockola FM, yo me mantengo fiel a su filosofía utilizando Spotify en mi tiempo de siesta dejándome llevar por las listas de reproducción más relajantes. Una mezcla entre ambas plataformas que aúnen el catálogo musical de Spotify con la funcionalidad de reproducción musical al azar de Rockola, creo que sería una aplicación digna de admirar. Así que si por casualidad algún creador de aplicaciones musicales está leyendo esto, no me robes la idea, por favor, cuenta conmigo para su desarrollo.