Cómo cambiara la tecnologia nuestra alimentación

Para mí ha sido una sorpresa. Si me hubieran preguntado por una industria contaminante, desde luego no hubiera pensado en la cárnica. Y resulta que lo es y mucho, debido a las emisiones de dióxido de carbono, la cantidad de agua que consume y la deforestación que produce en el entorno. Según datos de la FAO, la industria ganadera genera cerca del 18% de los gases efecto invernadero. El Centro Internacional para la Agricultura y las Biociencias afirma que la proteína animal requiere 11 veces más combustible fósil que la vegetal. Así es que, además de los peros que se pueda poner al consumo de carne desde algunos sectores, se une el hecho de que no hacerlo es una manera de cuidar nuestro medio ambiente. Tampoco se me había ocurrido pensar que la tecnología aplicada a la alimentación fuera más allá de automatizar algunos procesos. Y va mucho más lejos…

La tecnología de los alimentos tiene en su mano explorar y ofrecer alternativas para resolver los problemas alimentarios y su producción. Hay especialidades universitarias que estudian a fondo la composición física, química y micro-biológica de los alimentos para conseguir nuevas formas de crearlos y almacenarlos. Todo ello repercutirá también en la manera de trabajar de los agricultores, el cambio climático y la alimentación de las personas. Toda una revolución.

Una de las empresas pioneras en la búsqueda de alternativas es la start up Impossible Foods, fundada en 2011 por Pat Brown, con la intención de sustituir los alimentos de origen animal por otros producidos tecnológicamente, que mantengan todas las cualidades de textura, olor y sabor para que resulten apetecibles.

Carne in vitro

La producción de carne in vitro es una idea que ya desarrolló la NASA en los 90, cuando buscaba una solución para conservar los alimentos que se llevaban los astronautas.

Se trata de producir carne animal por medio de la tecnología de ingeniería de tejidos. Las células madre se extraen del animal y se cultivan para que empiecen a multiplicarse y creen un tejido muscular formando filamentos de carne. No hay ningún tipo de manipulación genética. Es un proceso que dura tres meses. De momento es un proceso caro y tampoco se encuentra disponible en los supermercados. 

Empresas como Menphis Meats o Just Inc. se dedican ya a desarrollar esta tecnología en Silicon Valley. Ambas disponen de robots que analizan la interacción molecular de los alimentos y crean recetas de comida artificial.
 

Ordenadores cultivadores de alimentos

Se trata de conseguir que las plantas crezcan sin necesidad de suelo. Hay varias tecnologías agrícolas como la hidroponía, cultivo sin tierra utilizando solo nutrientes, o la aeroponía, cultivo en el que las raíces se rocían con agua y nutrientes, que se crean con estas computadoras, también llamadas granjas verticales. El hardware permite que las plantas se alimenten de luz y nutrientes durante el crecimiento. También podrían cultivarse en casa, en el trabajo o la escuela mediante computadoras personales de menor tamaño y fácil ubicación. Aunque no se han comercializado, hay varios prototipos que se están investigando.

Sus defensores esperan que esta tecnología sea el futuro de la agricultura y esperan que a través de la inteligencia artificial se puedan crear plataformas de agricultura personalizadas. 

La Bioimpresión

Se trata de un software específico para producir alimentos en tres dimensiones a través de un ordenador. Con esta tecnología se podrían fabricar todo tipo de alimentos, filetes de carne, pollo… cualquier cosa que uno quiera. Si esta técnica se desarrollara se podría reducir casi por completo la emisión de gases de efecto invernadero, además de poder diseñar alimentos a medida de las necesidades específicas de personas con cualquier tipo de problema de intolerancia o salud.

El proceso de producción a través de impresoras 3D es muy eficiente, ya que se da por adición, el material se coloca capa a capa de forma controlada allí donde se necesita, y no por sustracción de material, por lo que no hay desperdicios. Además, cambia el modelo de negocio porque permite pasar del consumo masivo a la personalización masiva, con lo que se podría tener un acercamiento diferente al cliente en base a sus gustos y necesidades nutricionales.

Desde 2016 funciona un restaurante en Londres llamado Food Ink, que se ha convertido en el  primero en servir comida impresa. Su proyecto itinerante llegará también a Argentina, México, Brasil y Estados Unidos.