Cuida tu postura delante del ordenador

Cada vez más profesionales trabajan desde casa delante de un ordenador. Muchos de ellos son ordenadores portátiles, aunque utilicen pantallas más grandes externas. Eso significa que no utilizan los muebles que se comenzaron a comercializar para los teclados, que disponían de un soporte situado a una altura más baja que el resto del escritorio. Da igual el formato, hay que cuidar la postura, para no forzar la espalda y que tampoco disminuya la productividad. No está de más recordar cual es la postura adecuada:

  • Pantalla del ordenador de frente y a la altura de los ojos, a una distancia de 40 cm. Más cerca sobrecarga la vista y si está de lado obliga a una postura forzada del cuello. 
  • La iluminación tiene que venir de la parte de arriba, hay que evitar cualquier otra que produzca brillos en la pantalla que puedan molestar.
  • La postura en la silla es funadmental. La espalda apoyada, en el respaldo o con almohadones, con los hombros relajados y brazos en alguno recto, igual que las piernas, con los pies bien apoyados. Es aconsejable que las rodillas estén ligeramente por encima de la altura de las rodillas. Bastará con regular la silla o utilizar un reposapiés. Aunque es instintivo, mejor no cruzar las piernas y si lo haces, altérnalas. 
  • Si utilizas ratón para trabajar, debes mantener el antebrazo apoyado al utilizarlo, para no forzar los hombros
  • Es importante ir haciendo descansos cada cierto tiempo, levantarse y relajar un poco las cervicales y los hombros. Hay que compensar todo este tiempo sentados haciendo deporte en el tiempo libre. Es conveniente mantener la buena postura y al menos ver si es así cada vez que se vuelve de un descanso, por lo menos.

Nuevos tiempos, nuevos líderes

La tecnología ha revolucionado la sociedad y también el trabajo, por supuesto. Hay personas que adoran su trabajo. Para otras muchas es un trámite diario que permite un sueldo a fin de mes. No vamos a pensar en el motivo por el que no pueden o quieren buscar otra cosa.

La cuestión es que nos encaminamos a un mundo en el que la automatización se encargará de muchos trabajos menores, en los que no es necesaria la mano del hombre. Y en cambio, los que si necesiten al ser humano, los creativos, tendrán que ser totalmente vocacionales con un fuerte implicación.

Mientras esa realidad se instala en nuestro mundo laboral, algunos estudios hablan del papel fundamental que ocupan los líderes, aquellos que dirigen las organizaciones. Tan importante que solo el hecho de que su jefatura sea digamos, mala, puede hacer que un gran equipo se vaya al traste.

Un trabajador que no está a gusto en su entorno laboral es improductivo. Con el agravante de que su actitud es contagiosa al resto del equipo, es un hecho incontestable. Si se crea una mala atmósfera hablamos de una situación difícil de revertir, que afecta a la productividad de la empresa y por ende al de la economía.  Empleados no se identifican con la empresa, sus valores y sus objetivos, que en el mejor de los casos piden bajas, se estresan. O sencillamente abandonan, con el perjuicio que supone a la empresa, en todos los aspectos, incluso por la mala fama que produce una gran rotación de empleados.

Ahora nadie espera estar en el mismo empleo toda la vida. Ni entrar y salir todos los días a la misma hora con una rutina insufrible. En muchas empresas hay un billar o un futbolín, nadie controla rígidamente el trabajo e incluso los horarios son flexibles, incluído el teletrabajo. Todo lo necesario para que el empleado tenga un ambiente propicio para hacer su trabajo de manera feliz, felicidad laboral.

Los actuales empleados, esos millennials que nacieron los últimos veinte años del siglo pasado valoran mucho su empleo, casi tanto como su vida personal. Por eso quieren estar a gusto, trabajar en un sitio donde puedan crecer y desarrollarse. Y quieren otro tipo de jefatura, más que jefes buscan gestores de felicidad. 

Nada de seres altivos con una idea fija. Necesitan líderes que analizan, conversan, que alinean al empleado para conseguir un objetivo. Que refuerzan las fortalezas y subsanan las debilidades. Esos consiguen que haya un compromiso fuerte, una gran implicación con la empresa, el proyecto y el equipo. Y los empleados encuentran así un ambiente optimista, están motivados, ilusionados. Se fomenta la resolución de problemas, la estabilidad, la lealtad, la productividad. Un buen ambiente laboral que influye en lo personal y viceversa.

La baja productividad en los trabajos es un grave problema mundial al que hay que buscar solución. Los nuevos tiempos requieren nuevos métodos. También nuevos líderes  

 

Consejos para tener una entrevista por Skype

La tecnología permite que las cosas sean más sencillas y cada vez es más habitual que las entrevistas de trabajo se hagan por Skype. La única diferencia con una entrevista presencial es que candidato y entrevistador pueden estar a miles de kilómetros de distancia. ¿Cómo debes prepararla?

Comprueba el dispositivo con antelación

Asegúrate de que todo funciona perfectamente, porque si hay dificultades, además de una mala impresión, será difícil tener una buena comunicación. Hazlo con tiempo por si tienes que reaccionar a algún imprevisto. Si tienes que tener alguna documentación tanto impresa como en algún archivo del ordenador tenla a mano, preparada. 

Cuida tu apariencia

Debes vestirte y arreglarte de la misma manera que harías si fuera una entrevista presencial, a ser posible de forma discreta  y teniendo en cuenta que te ven a través de una pantalla. No vale lo de llevar chaqueta de vestir y debajo unas bermudas. Si tuvieras que levantarte quedarías muy mal, así que esfuérzate.

Mantener la atención

De la misma manera que mirarías al entrevistador si lo tuvieras delante. Aquí tendrás que conseguirlo enfocándote a la cámara. Utiliza alguna coletilla para demostrar que estás siguiendo la conversación de forma activa. Es interesante que se vea la parte superior de tu cuerpo y que mantengas una postura erguida, no rígida.

Cuida el espacio que muestras

Conéctate en un lugar bien iluminado de manera que tu imagen no quede en la zona de sombras ni haya reflejos. Despeja de la vista todo aqu,ello que pueda distraer a tu interlocutor.

Por lo demás la entrevista tiene el mismo objetivo que una presencial: conseguir el puesto. Así es que solo tienes que demostrar tu valía e interés por el trabajo. 

 

Los robots no quitarán el trabajo o sí, depende

José Antonio Gallego, afirma que No, los robots no nos quitarán los puestos de trabajo. Gallego es el Chief Happiness Office de Sngular, un economista que viene del mundo del marketing y el community management. Cuento todo esto porque creo que es significativo para situar su razonamiento.

En su artículo utiliza una argumentación tan lógica, como incorrectamente extrapolada: "Nuestros tatarabuelos ya vivieron este proceso de sustitución de la máquina por el hombre y, por contraintuitivo que parezca, no solo no deja a los humanos sin trabajo y en situación de miseria sino que nuestro bienestar y posibilidades de empleo aumentan". Nos explica lo que ocurrió en la segunda mitad del XIX con la automatización del textil y finaliza "No nos enfrentamos a un fenómeno nuevo, sino a una tendencia con siglos de antigüedad que en términos absolutos ha mejorado las condiciones de vida de los habitantes del planeta". Nos pide ser optimistas. Bien, debemos serlo, pero el optimismo no tiene nada que ver con esto, porque aunque las cosas evidentemente fueron como plantea, no creo que se vayan a repetir.

¿Habrá trabajo para todos?

…viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, será un buen porcentaje… los que van a ser reemplazados por máquinas cada vez más sofisticadas

Probablemente no, pero aunque así fuera, podemos hacer las cosas de otra forma. Empecemos por el principio ¿por qué no se sostiene la extrapolación de Gallego? Por ejemplo cuando dice que los coches sin conductor no dejarán sin trabajo a taxistas o transportistas, es cierto, todos no se quedarán sin trabajo. Pero como ocurrió en anteriores revoluciones, como viene ocurriendo desde la aparición de la rueda, un buen porcentaje de éstos serán reemplazados por esas máquinas cada vez más sofisticadas, más inteligentes. Ocurrirá con los repartidores, con los administrativos, los telefonistas, los obreros fabriles, agricultores, muchas de las personas que se encargan de tareas del hogar o el cuidado de niños y ancianos… Y en cualquier otro ámbito.

En unos cuantos años por cada 100 personas que trabajan hoy en un almacén quedarán una cuarta parte, o menos. En diferente grado, pero a un ritmo creciente e imparable, los autómatas y sistemas inteligentes realizarán las tareas que antes hacían las personas en las más diversas actividades.

Siempre tendremos opciones

Y soy optimista, creo que la humanidad como colectivo tiene salida y que la encontraremos, pero no podemos hacernos trampas o hacer como que no sucede nada, porque entonces sí que tendremos problemas serios, porque una cosa es ser optimista y otra ir en plan suicida.

La diferencia de esta revolución respecto a las anteriores es que los nuevos trabajos que aparecen requieren conocimientos y habilidades que no tienen una buena parte de los trabajadores actuales. ¿Pueden adquirirse? sí, pero no es fácil convertir a los contables o almaceneros sin trabajo en diseñadores de órganos humanos o en programadores de autómatas. Son buenos trabajos y mucho mejor pagados, pero además de la especialización que requieren, el número de nuevos empleos serán menos que los terminados, con una gran diferencia.

No olvidemos un factor importante, algunos empleos se crearán en los mismos lugares en que se destruyen, pero una buena parte se realizarán desde países donde la fuerza laboral y las empresas estén más capacitados para competir. No es una cuestión de salarios, no en la alta tecnología o tareas especializadas, un buen programador seguirá cobrando más de 100.000 dólares en Estados Unidos, va de competitividad, de la de verdad. Y en esto cuentan las personas, las empresas y las sociedades. La receta está clara, hay que apostar por la creatividad y la competitividad.

Elegimos que futuro queremos vivir

…existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser

El futuro puede ser un lugar fantástico para vivir, pero hay que currárselo, crear las condiciones para que sea así para todos y no sólo para una élite de ricos y profesionales. La ciencia ficción nos lleva anunciando desde hace un siglo todo tipo de escenarios, solo hay que hacer un repaso y ver por cuál queremos apostar.

No se trata de ser más o menos optimistas, esto va de analizar la realidad, donde estamos, prospectar adecuadamente, a dónde queremos ir, y plantear las soluciones adecuadas.

Probablemente existe un consenso casi unánime sobre el aprendizaje: es crítico, la pieza básica sobre la que construir lo que queremos ser. Hay que mejorar la educación no solo de los niños, los mayores deben ser conscientes de que necesitan prepararse toda la vida, y que deben abandonar su zona de confort.

Los trabajos cómodos, repetitivos, los que no requieran inventiva o imaginación serán los primeros en ser automatizados. Por lo tanto tenemos toda la información: sabemos que será afectado, en que priorizar y hacia dónde dirigirnos. ¿Algún político con visión en la sala? Y si ellos no acuden nosotros tenemos la última palabra, cuando nos vean movernos se subirán al carro.

Video: Robots Kiva operando en un centro logístico de Amazon

¿Una sociedad mejor con menos trabajo?

Hace unos meses comencé a escribir un artículo sobre el papel que los robots iban a representar en el futuro inmediato: qué situaciones ibamos a vivir, porque sería de esa manera, repasando el estado del arte de la robótica actual y que podíamos esperar a 10 ó 15 años vista. En estos temas un par de lustros es como hablar de otro siglo, debido a la velocidad de las transformaciones. Tras unas semanas lo dejé porque no podía dedicarle todo el tiempo necesario para ofrecer una visión suficiente, algo preciso y útil. Y no pude lograrlo porque esto daba para un libro o varios, cada día encontraba nueva información que me obligaba a reescribir el artículo, y no era el momento de ponerse con algo más ambicioso. No descarto terminarlo.

La información sobre la robótica avanza a un ritmo díficil de seguir hasta para los profesionales de la materia. Pero es que nos pasa con los robots, con la inteligencia artificial, la nanotecnología y muchos otros campos de la técnica relacionados. Por supuesto también ocurre con otras áreas relacionadas con la ciencia o cualquier otro tipo de conocimiento. Somos muchos creando pequeñas cosas, que de alguna forma afectan al conjunto. Por eso en lo que se refiere a la tecnología, el nivel de retroalimentación existente y la capacidad de ir sumando pequeños avances, son los causantes de los grandes saltos que vivimos, pero que suceden cotidianamente.

La tecnología se implanta en nuestras vidas tan poco a poco, que apenas nos damos cuenta de cuando un ordenador pasó de ser algo imprescindible, a algo casi secundario para unos o completamente inútil para otros. Porque la potencia de proceso, las aplicaciones y capacidad de comunicaciones que necesita la mayoría, ya están más a mano en una tablet o un teléfono móvil. Mañana lo estarán en un reloj o cualquier otro soporte, y pasado en dispositivos integrados en nuestros propios cerebros.

Entonces, si es esta la situación, si la vida o la tecnología o lo que sea avanza tan rápido, ¿de qué forma podemos aprovechar la experiencia adquirida? Algunos llevan décadas relacionándose con esta realidad en constante cambio, no con la magnitud con la que la vivimos en la actualidad, pero si al menos con una visión diferente a la de la mayoría, lo que les ha permitido sacar algunas conclusiones.

La primera es que el tanto el tiempo como la capacidad de aprendizaje de las personas es limitado. La salud física y mental de la mayoría no es capaz de soportar semejante ritmo.

La segunda es que las máquinas cada vez harán más cosas por nosotros, en el día a día, realizando tareas que incluso hace poco nadie se hubiera planteado. Por tanto serán necesarias menos personas para hacer trabajos para los que hasta ahora eran imprescindibles. De hecho, lo más probable es que la producción se multiplique gracias a las máquinas, como ha venido sucediendo hasta ahora: tendremos más vestidos, más gadgets y más alimentos. En algún momento de este recorrido resolveremos el problema de la energía.

En lo que las máquinas no pueden reemplazarnos, de momento, es a nivel creativo. Seguiremos creando, inventando, y al menos por algún tiempo, el campo de las ideas seguirá siendo exclusivo del ámbito humano. Por tanto para ser más productivos para la sociedad, tendremos que trabajar de forma menos intensa, durante menos tiempo y, en la medida de lo posible, realizando tareas intelectuales que no podrán ser hechas por las máquinas.

Planteo esto de una forma práctica, totalmente alejada de planteamientos políticos. De hecho, creo que hasta los partidos conservadores deberían apostar por este cambio. El primero que lo haga en términos creíbles ganará esta batalla, no es una forma de dar alas a aquellos que preferirían no hacer nada. En la situación actual posiblemente las rentas básicas tengan bastante sentido, aunque no se trata tanto de repartir el trabajo, como de que seamos más eficientes realizándolo. Y eso tendría como consecuencia replantearse el modelo social por entero.

Es posible que en muchas profesiones con trabajar 10 años a fondo sea suficiente, que en otras sean 15 ó 20, pero lo que parece que no va a tener sentido es que ciertos profesionales puedan trabajar 35 ó 45 años con el nivel de exigencia actual. Y eso no quita para que el que quiera y pueda trabajar durante más tiempo lo haga. Como si quiere seguir en la brecha a los 90, es una decisión individual y de su propia capacidad.

Vemos continuamente en las redes sociales, en los blogs, cómo muchos prejubilados o personas que cobran una pensión hace tiempo siguen activos, compartiendo sus inquietudes y experiencias. Sabemos que siguen leyendo, aprendiendo continuamente y lo único que deberíamos hacer es facilitarles cauces para que puedan participar más y mejor.

Los individuos estamos cambiando a un ritmo acelerado, el futuro modificará las reglas del juego sí o sí, así es que la duda no es si las sociedades lo harán, que también, sino cómo y cuándo ocurrirá.

 

Identidad digital: no permitas que otros hablen por ti

La identidad digital, va mucho más allá de los medios online, en la actualidad está presente en todos ellos. En la televisión, la radio o la prensa, porque ellos también son vehículos de transmisión de lo digital, y forman parte del mismo ecosistema, en el que también vivimos tú y yo. Los medios audiovisuales, los periódicos, utilizan las redes sociales, los tweets, los comentarios de sus seguidores para interactuar con ellos. El resto de organizaciones, las empresas, las personas de forma individual, tendrían que actuar de forma parecida. Cada uno a su nivel y dependiendo de los objetivos, de los intereses que se tengan, pero sin duda se debe tener muy en cuenta cómo quieres que te vean los demás, qué percepción tienen de lo que haces y dices.

Esconderse no es una alternativa, en el mundo digital no es posible. No lo es cuando está invadiendo cada parcela de nuestro espacio tradicional. Puedes quedarte en un rincón pensando que lo que haces o dices no se puede trasladar al escenario online, pero te garantizo que si tú no lo haces, alguien lo hará por ti. Si lo que opinas fuera es mínimamente interesante, es polémico o a alguien le beneficia perjudicarte, lo utilizará, no lo dudes. Por lo tanto la única alternativa posible es ser el gestor de cualquier charla sobre ti, tu marca y tus productos y para eso tienes que liderar esa conversación.

¿Y por qué soy tan pesado con este tema? Porque la estrategia digital es algo serio. Las consecuencias de los cambios que vivimos nos desbordan, y los que se avecinan amenazan con dejar a muchas empresas fuera del mercado, y a muchos trabajadores sin empleo. Esto es solo el principio de los gigantescas convulsiones que vamos a vivir en los próximos años: cambios que llegarán cada vez más rápido, de forma más brusca, sorpresivos.

Y como siempre, con los cambios llegan las oportunidades. Probablemente la desaparición de los dinosaurios es la razón de que hoy puedas leer estas líneas. La revolución digital permite que personas desconocidas creen o reinterpreten productos que les hacen inmensamente ricos. A una escala más pequeña permite que unos triunfen, donde sus competidores languidecen hasta resultar irrelevantes en términos de competencia. Oportunidades que se presentan, gigantescas, globales, al alcance de cualquiera.

 

Autoestima profesional en la era de Internet

La autoestima es algo importante en cualquier aspecto de la vida. Profesionalmente también. Los expertos informáticos se agobian por la velocidad, los empresarios y profesionales por su incapacidad para comprender lo que sucede. La realidad es que aunque hay una cierta complejidad, tampoco esto es tan difícil, en serio, solo hay que colocar unas pocas piezas para que todo tenga sentido. Y no tiene que ver con lo digital, trata de como entendemos la vida, las interacciones, las necesidades y sus posibles soluciones.

Según nos vamos acercando a 2020 detecto más pesimismo en el ambiente. Lo noto entre los profesionales técnicos, que se quejan del intrusismo, de lo agotador que es realizar su trabajo y mantenerse al día. Lo escucho a los empresarios que se quejan de competidores cada vez más grandes y agresivos. Y puedo comprender el desánimo, porque todos pasamos por esa estación de tanto en tanto, pero lo que me cuesta un poquito más, es entender a los que deciden quedarse a vivir en un lugar tan inhóspito, como es el de la falta de objetivos, de la pérdida de la propia estima.

Lo que está ocurriendo en el mundo es difícil de entender para cualquiera, si intentamos encajar hasta la menor de las piezas. Los cambios en el mundo laboral, económico, la manera como se mueve la sociedad o la forma en que interactuamos unos con otros, no son cosas fáciles de asimilar. En serio, no lo es ni para los que llevamos en esto de la tecnología casi toda la vida. Pero si bien no puedes competir con lo que hace cada uno de los chavales de veintitantos que tienes en tu entorno -entre ellos tampoco pueden, porque sus trabajos son muy especializados-, tampoco tiene sentido intentar resolver todos y cada uno de los problemas que surgen por uno mismo. Ese es un dato importante: no tienes que resolver todo por ti mismo, debes encontrar al mejor para ayudarte.

Para mi lo más importante, después de tres décadas en este negocio, es entender el escenario global. Intentar comprender cómo son las fuerzas que se están moviendo, que armas utilizan, las herramientas, que se puede producir con ellas y quién tiene la capacidad de hacerlo. Y cuando lo ves desde este punto de vista te das cuenta que haber cumplido algunos años no es ningún tipo de limitación, que tienes incluso más posibilidades que muchos jóvenes que se quieren comer el mundo. Si tuviera que volver a programar tengo la capacidad; si fuera escribiendo en algún blog mejoraría lo que fuese necesario; si de la gestión de proyectos tuviera que reorientarme a la dirección de equipos más especializados sería aún más fácil. Cuando en algún proyecto he tenido jefes, no he sido el responsable de todo, mi vida ha mejorado notablemente, ha sido mucho más fácil. Ojalá no parezca un tipo engreído, vale es difícil :-), pero es que cuando no tienes que encargarte de gestionar toda la película se vive mucho, pero mucho mejor. Si tu trabajo es el de director de esa película, busca un buen director de sonido, al mejor para la fotografía y un par de buenos organizadores y te podrás centrar en la obra final, no en incontables detalles que ni puedes hacer, ni deben ser tu responsabilidad.

El planeta digital es un mundo de oportunidades ilimitado. No es una frase hecha, no es algo para sonar bien, es una realidad que si aún no lo has entendido, es lo primero que deberías solucionar. Porque cuando comprendas lo que se está moviendo, las oportunidades aparecerán en cada conversación, con cada relación que establezcas en tu vida de ahora en adelante.

 

Qué es la Estrategia Digital

La estrategia digital se define a partir de dos elementos claves: la identidad digital y los planes estratégicos de la empresa. Para crear una estrategia digital que funcione primero hay que definir claramente la identidad digital. La identidad es el pilar básico de la estrategia digital, que deberá modelarse en función de lo que somos y queremos ser, los objetivos de la empresa y los planes para lograrlo. Y estos planes se orquestan alrededor de una estrategia digital, que es hoy el elemento central de la estrategia de la organización, en la mayor parte de los casos, que deben ser complementarias. En un mundo que tiende a lo digital, pero en el que conviven actores con hábitos muy diferentes, salvo excepciones, una organización sin estrategia digital se ha quedado fuera de la competición.

Qué es la Identidad Digital

Es la combinación de elementos digitales y no digitales que utilizamos para mostrarnos y comunicar en el medio online

Empecemos con la identidad digital ¿qué es? Es la combinación de elementos digitales y no digitales que utilizamos para mostrarnos y comunicar en el medio online. Se forma a partir de lo que somos en la red y de lo que hacemos. Lo que somos incluye, aunque no exclusivamente, la visión del proyecto, la página web -elemento central de la mayor parte de identidades digitales-, las cuentas de correo, nuestros blogs, perfiles en redes sociales o canales de vídeo, entre otros muchos. Tanto los individuos como las organizaciones pueden tener múltiples identidades digitales, desde las que se proyectan diferentes proyectos o perfiles, que pueden estar relacionados y coordinados entre sí, o no, aunque desde un punto de vista económico y de aprovechamiento de los recursos y resultados, es más interesante que lo estén, que haya una superestrategia que unifique la de las diferentes partes o proyectos. Si hablamos de lo que hacemos se trataría de los mensajes que lanzamos, cómo modulamos lo que decimos, qué canales priorizamos, en definitiva como es nuestro diálogo con el mundo digital, con los usuarios que son o pueden convertirse en nuestros clientes, seguidores o fans, tal y como se denominan en algunas redes sociales.

Y qué es la Estrategia Digital

La estrategia digital sería entonces, la que a partir de la identidad digital nos ayuda a unir todas las piezas tanto del mundo digital como del físico -porque éste también tiene alguna influencia en el digital-, para cumplir con los planes estratégicos de la empresa. Se trata de concretar los objetivos, a partir de la visión y los valores de la compañía, para ver cual es la mejor forma de desarrollarlos, contando con que competimos y lo seguiremos haciendo en un entorno fundamentalmente digital, que es dónde se está desarrollando la conversación con y entre los usuarios, en buena medida.

Desde el desarrollo del producto, hasta su comercialización y servicio postventa…

¿Qué piezas hay que unir? Todas. Desde el desarrollo del producto, hasta su comercialización y servicio postventa, todo lo que pueda estar relacionado: tecnología, imagen, comunicación, creación de contenidos… Todo debe estar alineado en la estrategia digital para que la organización funcione creando procesos en los que imaginamos, planificamos, aplicamos, medimos y corregimos, para volver a empezar, y repetir una y otra vez. Todos los departamentos y personas están implicados, nadie queda al margen de la estrategia digital, porque si son parte de la organización, hay que conseguir que formen parte de la digitalización.

Los vencedores del mundo digital planean en su estrategia la forma de colaborar, incluso con algunos competidores. Piensan en la forma en que los usuarios, el propio medio trabaje para ellos, creando las condiciones necesarias para triunfar en una batalla en la que la principal arma es la información.